Ahora mismo estoy recayendo en ti,
sueño contigo contra mi voluntad.
Y sin quererlo, me atormentan
tus espejismos y fantasías,
idea fija e íntima, obsesión
que arraiga en las entrañas del corazón,
que me penetra largamente
hasta la médula y me posee.
jueves, 3 de abril de 2014
sábado, 29 de marzo de 2014
Odio contra el sistema
El
odio a lo establecido que destilan estos escritos es un odio libre, es
decir, un odio liberador que en el fondo no hace más que dar rienda
suelta a un amor apasionado por la vida que subyace por debajo de
nuestra existencia, vida que el tinglado establecido hace imposible.
La vida, esa gran desconocida, ese misterio inescrutable, terra incognita, paraíso del que hemos sido expulsados en la noche de los tiempos viéndonos obligados a buscar refugio en el centro comercial más inhóspito del sistema, donde todo se compra y se vende, incluidos nosotros mismos, las personas, que acabamos así cosificados, condenados a sobrevivir malamente, por un puñado de dólares o de euros, da igual.
La vida, esa gran desconocida, ese misterio inescrutable, terra incognita, paraíso del que hemos sido expulsados en la noche de los tiempos viéndonos obligados a buscar refugio en el centro comercial más inhóspito del sistema, donde todo se compra y se vende, incluidos nosotros mismos, las personas, que acabamos así cosificados, condenados a sobrevivir malamente, por un puñado de dólares o de euros, da igual.
Odio a la Iglesia, porque las iglesias, sinagogas y
mezquitas son las prisiones de la espiritualidad, es decir, las cárceles
donde se pudre Dios, o mejor, donde se pudren los dioses.
Odio la fe, porque la fe, que por definición es ciega, es el único pilar sobre el que se levanta el entero sistema que nos sostiene y que sostenemos y que, sin ella, se viene abajo, como estamos viendo que se tambalea ahora en estos tiempos de crisis en que los políticos nos piden confianza, fe ciega en la economía, que fluya el crédito, esa nueva religión laica, y en las entidades bancarias, esos templos modernos del capitalismo, porque es verdad que la fe mueve montañas... de dinero.
Odio al bautismo porque todos los nombres son pseudónimos, todos los nombres propios son falsos.
Odio la fe, porque la fe, que por definición es ciega, es el único pilar sobre el que se levanta el entero sistema que nos sostiene y que sostenemos y que, sin ella, se viene abajo, como estamos viendo que se tambalea ahora en estos tiempos de crisis en que los políticos nos piden confianza, fe ciega en la economía, que fluya el crédito, esa nueva religión laica, y en las entidades bancarias, esos templos modernos del capitalismo, porque es verdad que la fe mueve montañas... de dinero.
Odio al bautismo porque todos los nombres son pseudónimos, todos los nombres propios son falsos.
Odio libre, en definitiva, al sistema, pero un amor infinito a las personas de carne y hueso que pululan, pululamos, subyacen, subyacemos por debajo de lo establecido, y lo hacemos libremente, es decir, con mente libre.
Tres propósitos
Sigo
en las trincheras del anonimato más recalcitrante, en la ausencia del
Nombre Propio con el que me bautizaron e incluyeron en la fosa común del
Registro Civil. Me propongo seguir permaneciendo oculto detrás de la
barricada de los nombres comunes en los que me escudo y de mi pseudónimo
o nombre artístico, como se decía antes, en el que me parapeto: Cualquiera, o sea, Nadie.
Ni éxito ni fracaso, categorías ajenas a mi código amoral. De tener que elegir, me regodeo mejor en el fango del fracaso: pues sólo bajo el fracaso de mi personalidad e identidad personales puedo vivir sin ego alguno, y, por lo tanto, sin egoísmo, y ser por fin, yo mismo, o sea, cualquiera de vosotros, es decir, nadie. El triunfo y la victoria, sin embargo, son cosa de ellos, de los que tienen la sartén por el mango, no es cosa mía ni nuestra, y no sé de qué plural hablo, por lo que no tiene ningún sentido que nuestras empresas estén condenadas al éxito ni al fracaso.
Seamos
iconoclastas: destruyamos los ídolos que producen en nosotros una
admiración religiosa que supone sometimiento, que nos imponen cánones,
modelos de conducta, pautas. Los ídolos son estrellas de la música,
políticos, actores, top-models de alto standing, o santos
revolucionarios. No cuelgues de tu pared la foto de ningún ídolo: no
idolatres. Sé iconoclasta. Destruye todas las imágenes sagradas.
miércoles, 26 de marzo de 2014
Amor, amor, amor...
Decimos que amamos a nuestra familia, aunque no la hemos elegido nosotros, pero ahí está, no falla nunca. Decimos que amamos a nuestros padres y hermanos, a nuestros hijos, si los tenemos. Pero también decimos que amamos a nuestros amigos, a nuestra pareja, que sí hemos elegido. Y ampliamos nuestro amor del círculo restringido de las personas de la familia y amigos a la gente en general y a los animales y a la naturaleza y aun a Dios… Pero en el momento en que proclamamos ese amor, estamos potenciando de un modo egoísta nuestro propio ego, es decir, la conciencia, el alma, que se apropiará de ese sentimiento reduciéndolo a la ceniza ideológica de las palabras; y el amor, que es incompatible con el ego, deja de ser amor.
Yo digo: "Sí, quiero". Y en el mismo acto solemne de decirlo, el amor se desvanece, ipso facto, como cortina de humo por obra y gracia del sacramento del matrimonio. La declaración de mi amor destruye el amor que proclama, como si fuera una declaración de guerra, negándolo y borrándolo de la faz de la Tierra. Por eso no debe decirse “Hasta que la muerte nos separe”, sino “Hasta que el matrimonio en cualquiera de sus formas sagradas o profanas, burocráticas o sin papeles, nos separe”.
Lo que llamamos amor no es más que la explosión de la bomba de nuestro egoísmo. Porque cuando hay verdadero amor, no hay "ego" que valga, desaparece por arte de magia: ni tú ni yo. El amor verdadero no es ni tuyo ni mío, sino de nadie, libre como el viento.
lunes, 24 de marzo de 2014
Reivindicación del amor libre
- Amor libre de cadenas y compromisos.
-Amor libre de condicionamientos y de conveniencias.
-Amor libre de la castración judeocristiana y del sentimiento de culpabilidad.
-Amor libre de las ideas previas y los prejuicios que tenemos del amor.
-Amor libre de los malditos celos personales y posesivos.
-Amor libre de recuerdos de las heridas de otros amores y desamores que hemos tenido y padecido a lo largo de nuestra biografía.
-Amor libre de cualquier forma de institucionalización del amor, como la
pareja del noviazgo o del matrimonio, que son las tumbas donde se pudren
los amores.
-Amor libre de los convencionalismos y de la respetabilísima moral burguesa.
-Amor libre de la condena al tiempo cronometrado del reloj y el calendario.
-Amor libre de los proyectos de futuro, programaciones y planes.
-Amor libre de conservantes y colorantes y demás sustancias tóxicas y cancerígenas que envenenan la esencia verdadera del amor.
sábado, 22 de marzo de 2014
El sentido de la vida
-¿Dónde está la felicidad?
-Allí donde menos te imaginas y te la esperas.
-¿Cómo se encuentra la felicidad?
-Dejando de buscarla.
-¿Dónde y cuando se la puede encontrar uno?
-Aquí y ahora mismo, por ejemplo, si y sólo si uno deja de
buscarla. Esa es la única condición.
-¿Tiene sentido la vida?
-Desgraciadamente, suele tenerlo. Sería mejor que no lo
tuviera, porque eso significaría que tiene un fin en sí misma, que es valiosa de
por sí, y no en función del sentido que queramos conferirle, porque lo
importante no es la meta, sino el camino; lo que de verdad cuenta no es la
llegada, sino el viaje; cualquier finalidad que le impongamos no deja de ser
una definición, una muerte.
Hay, no obstante, un sentido muy importante, a mi modo de ver: ni la vista, ni el oído, ni el olfato, ni el tacto ni el gusto. Sólo importa el sentido del humor, la capacidad de reírse de uno mismo, en primer lugar, y de todo(s) lo(s) demás en segunda instancia.
jueves, 20 de marzo de 2014
Fugaz muchacho
Fugaz muchacho, adolescente solitario
y arisco, acaso melancólico y rebelde,
sentado en el andén de la estación, te miro
y ni siquiera te percatas tú de mí,
que te devoro con los ojos y codicia,
absorto en la insolencia de tu juventud,
y fumas un pitillo que poco a poco -sabes-
te está matando, y no te importa: tienes tanto
todavía por delante que la muerte no
te acobarda, y además la vida ¿quién la vio?
De pronto te levantas, llega el tren, tu tren.
Te vas, y sigo yo sentado y esperando
el mío, un tren que no ha llegado todavía.
domingo, 9 de marzo de 2014
Advertencia
Nuestros
gobernantes prefieren llamarse a sí mismos “representantes”, ridículo
eufemismo que oculta lo esencial, que son quienes nos gobiernan.
Dicen
representar la voluntad del pueblo, pero la voluntad soberana del
pueblo se rebela contra toda forma de gobierno, representación y
jerarquía, porque en el pueblo “nadie es ni manda más que nadie”.
Nuestros gobernantes confunden la libertad de los hombres con la libertad del mercado, el Estado del Bienestar con el bienestar del Estado.
Pero
somos cada día más los que nos vamos acercando a los diversos
movimientos antisistema, enterrando las urnas y sus promesas electorales
en el cementerio de los sueños rotos.
Cada
vez somos más los que nos oponemos tanto al nacionalismo internacionalista -europeo- como al nacionalismo central
–españolista- como a los nacionalismos periféricos –catalanista,
andalucista… y un largo etcétera-, porque nos declaramos
antinacionalistas sin ningún complejo.
Estamos
convencidos de que las naciones son las jaulas del zoológico humano, y
no queremos sustituir una bandera por otra, sino que queremos que no se ice ninguna bandera. Las naciones y los estados izan banderas y
establecen fronteras, pero el pueblo no tiene ninguna bandera ni frontera.
No
nos falta nada: al contrario. Lo que pasa es que nos sobran muchas
cosas: policía,
gobierno, cárceles, ejército, manicomios, escuelas, instituciones que no
pretendemos reformar para que funcionen mejor, sino que dejen de
funcionar. Y nos sobra, sobre todo, el dinero. No porque tengamos mucho,
sino porque para vivir no nos hace falta. Tampoco nos hace falta para
ser felices. Al contrario, el dinero es la fuente de la que brota la
desgracia.
Pero
es que en España, ay, y en todas partes por doquier, tenemos doble ración de todo eso: gobierno
central y gobierno autonómico, policía nacional y autonómica,
nacionalismo central y nacionalismo autonómico… ¿No queríamos taza? Pues
nos han dado, idiotas en sentido aristotélico que somos, taza y media.
No
pertenecemos ni a la izquierda ni a la derecha democráticas, líbrenos
Dios, el demonio o quien sea de semejante falsa dualidad y del embeleco
diabólico de la democracia, que es la dictadura más perfecta porque casi
pasa desapercibida.
Es más, digámoslo ya: estamos en contra abiertamente del sistema de dominación democrático vigente de explotación del hombre por el hombre.
Contra
esta democracia intrínsecamente perversa luchamos los que hemos
decidido recoger el testigo de las pasadas generaciones de descontentos
que lucharon en defensa de la emancipación del ser humano y de la
libertad, los indignados, los enojados.
sábado, 8 de marzo de 2014
Vd. puede ser un peligroso pederasa pedófilo (y no saberlo)
Dicen que la pederastia se adueña paulatinamente de la Red, fenómeno que
se extiende a pasos agigantados, cuya proliferación preocupa a las
Fuerzas de Seguridad del Estado. Afirman que el nuestro es uno de
los países que más pornografía infantil consume del mundo mundial. Se lamentan de que hay
un vacío legal que deja impune el acceso a contenidos pedófilos en los
que aparecen desnudos infantiles, escenas de sexo entre impúberes e
incluso abusos sexuales de adultos a menores, lo que pone los pelos de
punta, participando a veces hasta animales irracionales.
La ley castiga la utilización de menores con fines pornográficos o
exhibicionistas, y la venta, posesión y distribución de este material
con penas de hasta tres años de prisión. Sin embargo, el acceso a
contenidos eróticos y/o pornográficos de menores no está penado
todavía, al contrario que en otros países, del mismo modo que la
apología de la pornografía y de la pederastia, que se efectúa,
principalmente, a través de fotografías, vídeos, relatos literarios y
dibujos. Pero ya llegará. Todo llega.
Las Fuerzas de Seguridad del Estado son partidarias de elaborar un
registro donde tener identificados y localizados a los consumidores de
pornografía infantil, a individuos tan peligrosos como Vd., que visita dichas páginas de vez en cuando (ya sabe Vd. a qué páginas me refiero, sí, a esas mismas). Se anticiparían así a determinadas situaciones, por
aquello de que más vale prevenir que lamentar. Y aunque Vd. no haya
cometido ningún delito todavía relacionado con el tema que nos ocupa, no
por ello deja de ser un peligroso delincuente en potencia y, habida
cuenta de sus reprobables gustos, un asqueroso pederasta.
Comprenda que el mero hecho de recrearse contemplando
imágenes de esta índole es una actitud pedofílica o pederástica. Es
decir, que si Vd. por ejemplo se recrea visitando dichas páginas, y le “pone” una imagen suave
de unos niños con el culo al aire, si le gusta más el
niño propiamente dicho que el que el preadolescente, si pertenece al sexo masculino, si
tiene más de 35 años y una profesión liberal (ingeniero o abogado o, lo
más alarmante, una profesión que le ponga en contacto con menores de
edad como médico pediatra, maestro de primeras letras o incluso monitor
de tiempo libre), si no tiene antecedentes penales todavía, y hace una
vida presuntamente normal, no se ría, que esto es muy serio, Vd. debería colaborar con
las Fuerzas de Seguridad del Estado y entregarse a la policía
declarando que es un pederasta potencialmente peligroso y que, en
prevención de males mayores, debería estar entre rejas para el resto de
sus días.
jueves, 6 de marzo de 2014
¿Dónde está la felicidad?
¿Donde está la felicidad, que yo no la veo por ninguna parte? ¿Se puede
hacer algo para obtener un simulacro de felicidad, ya que no se puede ser feliz
en esta puta vida? ¿Dónde está esa dama tan esquiva que cuando la buscamos
afanosamente no la encontramos nunca y cuando no la buscamos ni preguntamos por
ella aparece donde menos se piensa? Desde luego, yo no sé dónde está, pero sé
dónde no está: y no está en los libros de autoayuda que te prometen el oro y el
moro y que te dan consejos para ser feliz, como si se pudiera serlo en la
vida...
Te dicen cosas tan banales y tontas como que las relaciones sociales y sexuales son o pueden ser un elemento crucial y determinante para la felicidad, pero resulta que también pueden ser una fuente de problemas y la causa de todos nuestros males y desgracias. Y eso lo sabemos todos. Y no te lo dicen.
Yo lo único que sé es que el que la busca no la encuentra porque no se
trata de encontrar algo que no poseemos, sino de perder algo, mucho, que
llevamos encima y que nos sobra y nos impide ser felices: nuestra desdicha. Hay
que huir del sufrimiento, que es inútil, y del estrés que provoca la mayoría de
los problemas. Nosotros mismos somos los causantes de nuestro propio
sufrimiento. Y, aunque suene a broma, una buena estrategia puede residir en
algo tan simple como potenciar el sentido del humor, riéndose uno de todo y de
todos pero, especialmente y sobremanera, de uno mismo y de su ridícula sombra.
lunes, 3 de marzo de 2014
Yo amo a mi mamá
Mi mamá me ama. Mi
mamá me mima. Mi mamá me amamanta. Yo amo y mamo a mi mamá que me
amamanta, me mima y me ama. Queda dicho aquí y ahora de una vez para
siempre, y aprovechando que no es el día -todavía- infame de la Madre,
creado por las grandes superficies comerciales a fin
de mercantilizar la sacrosanta y abnegada figura de la madre, Virgen
María prostituida, madre de Dios y de todo dios.
Yo, como tantos homosexuales y heterosexuales, amo a mi mamá y tengo un complejo de Edipo no resuelto que hace que ella sea todavía la única mujer que hay en mi vida, el eterno femenino, porque madre no hay más que una, porque el padre es incierto pero la madre es certísima, y porque el cordón umbilical que me une materialmente a ella aún no se ha cortado y permanece intacto.
Cuando se rompa, si se rompe alguna vez, el dichoso cordón, yo estaré
llamado a ser un donjuán empedernido -nada más lejos de la realidad que
ser yo un Casanova mujeriego, por otra parte- que buscará en todas las
mujeres una y no encontrará a esa sustituta ideal que es ninguna para
ocupar la casilla vacía de mamá, convirtiéndome en el marido de todas
las mujeres como dicen que decían de Julio César sus soldados en son de
befa, o estaré abocado también, por el contrario, a convertirme como
decían del divino Julio en la mujer de todos los maridos, y ocupar yo
ese puesto vacante, y ser la mujer ideal que no encuentro en la vida,
encarnando en mi paradójico cuerpo masculino contra toda evidencia
fisiológica la feminidad absoluta, por lo que me sentiré transexual,
como una mujer apresada en una cárcel varonil que se ofrece a todos los
amantes que me quieran a mí sodomizar.
Pero yo, que no me he desmadrado
todavía, ajeno a ambos extremos o resoluciones del complejo freudiano,
aún no resuelto en mí a pesar de mi provecta edad, deseo vivamente el
incesto aquí y ahora, y como sé que está prohibido por los códigos
morales y religiosos de esta sociedad que yo he interiorizado con la
leche que mamé, me cago en ella, maldita sea, me rebelo contra todo y
contra todos, y
sólo anhelo penetrar de nuevo en el claustro materno, sumergirme en el
líquido amniótico primigenio, dejar de ser el que soy y lo que soy, y
naufragar en el útero definitivo de la muerte.
Madre mía, te quiero como sólo puede
quererse a una madre, porque madre igual que muerte, sólo hay una, la
propia de uno, la mía y sólo mía: madre mía, vida mía, muerte mía.
jueves, 27 de febrero de 2014
Las cosas, como son
Los que declaran su amor lo hacen como si estuvieran convencidos de la
entidad permanente y eterna de su sentimiento amoroso, convertido en un
ideal platónico, desentendiéndose de las cosas que le pueden pasar al
amor y a la gente a cada paso, por ejemplo y sin ir más lejos acabarse
un día cualquiera igual que empezó. Ya se sabe que
el amor eterno no dura, en el mejor de los casos, más allá de tres años.
Conviene recordarlo cuando los grandes almacenes festejan el día de
los enamorados señalado a tal fin en el calendario.
La historia está llena de revoluciones fracasadas: todas acaban
sustituyendo un poder por otro. Los revolucionario se levantan contra el
poder; por ejemplo, los bolcheviques en la antigua Rusia. Derrocaron al tirano del Zar, y, para que no se produjera un vacío de poder, ocuparon ellos el trono que había quedado vacante.
domingo, 23 de febrero de 2014
Elogio de la Marihuana
Hagamos el elogio aquí de la marihuana
que nos da sosiego, reconforta y nos hermana
divina que es y al mismo tiempo tan humana,
como la épica sánscrita del Ramayana
o el verso de una oda lírica horaciana;
la han condenado y la han proscrito, tan galana,
sin embargo, e inocente que es, y tan cristiana.
Cultivemos, pues, la vieja ciencia de la iguana
que sólo sabe su ignorancia, no la vana
presunción del necio, y alcancemos el nirvana
gracias al consuelo de la sabia marihuana.
miércoles, 19 de febrero de 2014
Cuatro breves apuntes políticos
3 apuntes sobre la llamada "Revolución
Cubana"
La llamada revolución cubana no es un hecho
histórico que se pueda constatar empíricamente porque no ha
existido nunca (todavía) una tal cosa. No ha habido sensu stricto
revolución en Cuba. El cambalache producido en la isla no fue una
convulsión social, sino un simple canje de gobernantes a través del
golpe de Estado de una insurrección armada. Batista fue reemplazado
en el poder por Castro. Sólo que, para consolidar su hegemonía y
perpetuarse en el gobierno, este último se sirvió de la coartada
semántica de la "revolución" marxista y de su fetiche
ideológico de la “dictadura del proletariado”, identificando
ésta con su persona y viceversa. No fue el primero en hacer algo
así. Seguía los pasos de Stalin, Mao y tantos otros que se
apoderaron del poder, valga la redundancia, y se perpetuaron en él.
Es verdad que en la isla caribeña, no vamos a negarlo nosotros, se
puso fin a la propiedad privada, abolida como tal -por lo menos
oficialmente-, declarándola propiedad del Estado. A eso se llama
capitalismo de Estado. Eso es verdad, pero lejos de ser un logro
emancipador, el capitalismo de Estado no liberó al trabajador
asalariado del trabajo embrutecedor, lo convirtió en un esclavo que
debe aceptar resignadamente la explotación y la esclavitud si no
quiere ser considerado un traidor a la Revolución.
La llamada “revolución cubana” fue un cambio
político bastante superficial que no destruyó las estructuras de
opresión, sino que sólo las reforzó poniéndolas al servicio de un
nuevo grupo social, de un partido elitista y de su caudillo. No es lo
más grave que no haya libertad de opinión, de expresión y de
reunión en la isla, que no las hay y es bastante grave, prohibidas
como están por parte de un poder dictatorial totalitario; lo más
grave es que la revolución cubana es una coartada para que no haya
precisamente una verdadera revolución, so pretexto de que ya se ha
producido.
Criticamos y denunciamos la llamada "revolución
cubana" porque al presentarla demagógicamente como tal, no sólo
se contribuye a pervertir la idea de revolución, sino que se logra
efectivamente que millones de explotados, en Cuba y en el mundo
entero, renuncien a la lucha por la emancipación y el fin de la
explotación del hombre por el hombre. Todas las pretendidas
revoluciones de esa índole sólo han servido para destruir la
aspiración emancipadora en el seno de la clase trabajadora y
consolidar el capitalismo, en tanto que sistema económico y político dominante. La prueba es que el Dólar se ha convertido en la moneda de uso común y
corriente, no sólo en los Estados Unidos, donde es de curso oficial,
sino también en Rusia, en China… y en la Cuba de Fidel. ¡Qué
paradoja!
Y un apunte sobre el Rey de España
El rey de España guiña un ojo a sus enemigos y les
dice que él también es republicano. No es un sarcasmo, Su Majestad
el Rey lo ha dicho alguna vez: él, si no fuera el Rey, sería
republicano. ¡Cómo iba a ser monárquico con un monarca como él,
al que conoce mejor que nadie, y que todas las mañanas ve reflejado
en el espejo a la hora de afeitarse!
martes, 18 de febrero de 2014
(Re)flexiones
Aterrorizaron mi infancia
con el dibujo del ojo de Dios metido en un triángulo equilátero,
supongo que por aquello de la santísima trinidad lo de los tres
lados iguales. Era un ojo que decían que todo lo veía, panótpico.
No se le escapaba nada. Cuidado con lo que haces, niño. Dios te
vigila. No te toques, que Dios te ve. Ese ojo, que como cantó
Machado no es ojo porque nosotros lo veamos sino porque él nos ve,
son las cámaras de videovigilancia instaladas por doquier, que
controlan el reality show de nuestra vida cotidiana convirtiéndola
en existencia anodina y gris.
OOo
No es que no sepamos
cuándo moriremos, que no lo sabemos, es verdad; es que ni siquiera
sabemos si no estaremos todos muertos. Ya. Aquí y ahora mismo.
oOo
El mito del buen salvaje:
Del bicho primigenio hemos evolucionado hasta el bicho actual. La
civilización nos hace víctimas de ramalazos esquizofrénicos, entre
lo que somos y lo que “deberíamos ser”. Los no civilizados han
sido catalogados de salvajes, dándole un sentido peyorativo a ese
término. Yo no creo en el mito del buen salvaje, pero tampoco en el
del buen civilizado, que es su contrapunto, porque no creo en nada.
Sencillamente. Soy, o trato de ser, un descreído. Pero jamás un
salvaje ha sido tan cruel como un civilizado.
domingo, 16 de febrero de 2014
Contra natura, contracultura
Contra natura, contracultura;
siempre a la contra y en contra siempre,
contra el sistema, contracorriente,
contracultura, contra natura.
sábado, 15 de febrero de 2014
Cuatro cosas literalmente
Síndrome del
cautiverio. Es un trastorno provocado la mayoría de las veces por una
lesión cerebrovascular, que consiste en vivir completamente paralizado, sin
capacidad para comunicarnos con el mundo exterior pero manteniendo las
funciones mentales intactas. El síndrome de cautiverio puede ser total,
incompleto o clásico -parálisis completa pero permite el movimiento vertical de
los ojos o el parpadeo. Un estudio realizado con unos cuantos pacientes revela
que la mayoría de ellos es feliz. Esta para mí curiosa enfermedad me resulta
como si fuera una especie de metáfora de la condición humana. ¿Cómo no vamos a
padecer el síndrome del cautiverio si no somos libres ninguno de nosotros?
Futuro. Los
políticos profesionales, charlatanes que venden humo, siempre nos han remitido
a una carrera sin fin, igual que la que emprende el burro detrás de la
zanahoria. Nos remiten al mañana, un mañana escurridizo e inalcanzable, con el
que ocurre lo mismo que con la tortuga de Aquiles en la célebre aporía de Zenón
de Elea, que por mucho que la persigamos nunca llegaremos a darle alcance:
cuando llegamos a donde estaba ella, ella ya no está allí. Ya parece que
tenemos la tierra prometida del futuro a tiro de piedra; pero, cuando nos
abalanzamos sobre él, para cogerlo y no dejarlo escapar, descubrimos que lo que
habíamos confundido con «el mañana» promisorio es en realidad «el hoy», un hoy
más escurridizo todavía que el mañana, un hoy que se nos escapa de las manos
como el viento, porque cuando decimos “ahora” ya no es ahora. Así de sencillas
son las cosas. Encomendarse al mañana es como hacerlo a las inexistentes
calendas griegas. Lo malo es que el reclamo del futuro feliz cuenta, como el
happy end de las películas, con la aureola eufórica del optimismo de los necios
que creen en el progreso.
Conocerse. ¿Cómo
es posible que dos personas puedan convivir toda una vida
juntas y descubran un buen día que no se conocen la una a la otra? Porque la tarea
de conocerse a uno mismo es bastante difícil e interminable, si no imposible ontológicamente hablando,
y la de conocer a otra persona no lo es menos.
Ocio. La
ociosidad es la madre de todos los vicios. ¡Qué mala prensa tiene en este mundo
nuestro el ocio, que los antiguos romanos contraponían al negocio, desde que
nos dijeron que teníamos que trabajar para ganarnos la “vida”! Y, sin embargo,
de la ociosidad es de donde pueden surgir todas las artes, placeres y
libertades. Lo que pasa es que a los Señores del Tiempo, es decir a los
fabricantes de relojes, calendarios, y agendas varias, no les gusta que vivamos
libres de su control, sin estar cumpliendo constantemente planes
preestablecidos. Quieren que planifiquemos nuestra vida, que diseñemos nuestro
futuro, que cronometremos nuestro tiempo, que trabajemos para convertir nuestra
vida en dinero, en una triste existencia que ni siquiera merece el digno nombre
de “vida”, en definitiva, en muerte. Sin embargo, sólo el que no cronometra el
tiempo ni hace planes para el futuro, el que no sabe ni en qué día ni hora
vive, puede encontrarse lo inesperado, como el que se pierde en el bosque. Eso
sí que puede ser la vida: lo que no nos esperamos, lo que no estaba previsto ni
programado, lo único que puede sorprendernos y que, al contrario de los
negocios y empresas humanas, está más allá del éxito y del fracaso.
jueves, 13 de febrero de 2014
De amor y olvido
De amor y olvido convaleciente aquí,
a orillas de este río que anhela el mar
al término de su discurso,
voy paseando en la tarde a solas,
un día azul de octubre y de vértigo,
bajo los chopos de oro impertérritos,
tras ti, mi niño antiguo, como
sátiro yo y pederasta viejo
detrás de los chiquillos, buscándote
desesperado, para recuperar
la sombra de mi propia infancia,
y el resplandor de sus soles de oro.
Pronuncio al aire libre tu nombre a voz
en grito. Nada, nadie responde. No hay
siquiera un ruido. Sólo se oye,
sordo disparo, el silencio y su eco.
Pronuncio en el silencio tu nombre y es
un pájaro que vuela al olvido, allí
donde naufraga todo nombre
propio, en el mar del anonimato.
miércoles, 12 de febrero de 2014
¡Quema el dinero y baila!
Unas cuarenta personas, o sea,
cuatro gatos, acudieron una vez a una concentración en Madrid para protestar
contra una cumbre de mandamases que iba a celebrarse en Guasintón, la capital
del Imperio, porque tenían la pretensión de “refundar el capitalismo”,
criticando con un acto simbólico y sus palabras recogidas en un pasquín la
piedra filosofal del tinglado mundial, que es el dinero, único dios verdadero
que existe.
Allí quemaron el dinero simbólicamente,
prendiendo fuego a un billete de cinco
euros, y repartieron un panfleto que viene muy a cuento porque, como dijo el
poeta, "hoy es siempre todavía", del que extraigo algunas ideas y
frases de interés.
“Nosotros no queremos refundar el capitalismo, maldito sea, queremos destruirlo y que se hunda de una vez por todas. Ahora nos dicen que hay crisis y nos están engañando. ¿Crisis? La sabiduría desengañada del pueblo nos enseña que la vida es una puta vieja y que vivir es pagar por cada acto de vida y por cada sueño que se alienta. La esencia del sistema económico capitalista es la crisis: que la paguen ellos, que son los dueños del Estado y del Capital, o sea del dinero. Bien se ha visto cómo el Estado, en España por ejemplo, pero este país no es más que un ejemplo de lo que pasa en los demás y se cuece por doquier, corre solidario a auxiliar al Capital como primorosa hermanita de la caridad, primos hermanos que son."
"El dinero es deuda, una
hipoteca que no acabamos nunca de pagar, condenados como estamos a ganarnos
el pan con el sudor de nuestra frente prostituida. ¿No nos lo hemos ganado ya?
¿No hemos malvendido nuestro tiempo de vida a ese mal postor? Pues por eso
mismo queremos ponernos a destruirlo, porque no queremos gastarlo en ninguna
inutilidad, porque queremos que se consuma él y con él todo el sistema que
quieren refundar los capitalistas arruinados. Ha llegado el momento de decir
que no queremos el dinero que no nos dan gratuitamente (si nos lo dieran
gratis et amore, por lo menos, otro
gallo cantaría), queremos destruirlo y bailar del gozo y la alegría”.
Cualquiera de nosotros seríamos capaces de prender fuego a un billete de cinco euros, pero, me pregunto yo, si tuviéramos entre las manos uno de 500, de esos que vemos rara vez, ¿haríamos lo mismo? ¿De verdad?
Cualquiera de nosotros seríamos capaces de prender fuego a un billete de cinco euros, pero, me pregunto yo, si tuviéramos entre las manos uno de 500, de esos que vemos rara vez, ¿haríamos lo mismo? ¿De verdad?
martes, 11 de febrero de 2014
¿Quién vigila a los vigilantes?
Hay que protestar como sea, cuando sea y donde sea por la excesiva
vigilancia a la que somos sometidos por el Gran Hermano (el Gobierno del
Estado orwelliano en que se ha convertido el universo mundo) y los
Pequeños Hermanos del sector privado (las empresas en nuestro puesto de
trabajo, que no se quedan mancas). Estado y Capital, siempre de la mano,
se unen en perfecto matrimonio para mantenernos bajo perpetuo control,
monitorizados y controlados, constituyendo el Ojo de Dios que quiere
verlo todo, si no lo ve todo ya.
La aparente seguridad lograda en nuestras ciudades y pueblos que se postula a menudo para justificar medidas de vigilancia y control es más que discutible. Acumular información sobre los ciudadanos no mejora nuestra protección frente a la delincuencia ni nuestra seguridad pero nos cuesta billones de euros o dólares al año, que podrían ahorrarse en tiempos críticos como estos o invertirse en mejores y más humanitarias causas y labores, y no deja de ser un efecto placebo.
Por otra parte, el respeto a nuestra intimidad es un principio fundamental de nuestra dignidad humana, tanto en casa como en el trabajo. Una sociedad libre y abierta no puede existir sin unos espacios y comunicaciones incondicionalmente privados. Por eso hay que protestar donde sea, como sea, cuando sea, aquí y ahora mismo, por ejemplo, contra la manía de la seguridad y la excesiva (video y audio)vigilancia a la que somos sometidos por el Capital y el Estado.
Los políticos deben ver que tomamos las calles y los espacios
públicos en legítima defensa de nuestra libertad. No queremos que nos
vigilen, porque ¿quién vigila a los vigilantes? ¿quién controla a los
controladores?
domingo, 9 de febrero de 2014
En el principio era la palabra
Empecemos por el principio, pero ¿dónde está el principio?
En un principio era la palabra viva, la palabra que se
llevaba el viento, pero enseguida vino la escritura, la fijación por escrito
que paralizó el vuelo de vocales y consontantes: uerba uolant, scripta manent,
que dijeron los antiguos: las palabras se las lleva el viento, porque son como
las hojas muertas de los árboles en otoño, pero, si las fijas por escrito, les
quitas el vuelo y las encierras como pájaros prisioneros en una celda de papel
o virtual, y "aunque la jaula sea de oro / no deja de ser prisión".
¿Por qué escribo? ¿Para qué escribo?
Escribo para liberarme de un pasado que me atormenta, de
unas obsesiones que me asedian, de unos fantasmas que se me aparecen y que con
su aparición crean la oscuridad, sumiéndome en las tinieblas. Y es que, como
dijo alguien, es muy difícil si no imposible ser original sin volver uno a sus
orígenes, que es de donde viene la palabra original.
Pero la escritura, lejos de ser un estimulante de la
memoria, es un fármaco para el olvido: de hecho, escribo las cosas que escribo
no para recordarlas, sino para librarme de su recuerdo, es decir, para
olvidarme de ellas, para desembarazarme de su lastre maléfico.
Theuth, cuenta el divino Platón, le presentó su invento de
las letras al faraón Thamus como la panacea contra el olvido: la escritura,
según su inventor, era el remedio ideal para no olvidar las cosas. El faraón,
dándole la vuelta al argumento, le aseguró que, al revés, las letras
producirían el olvido “en las almas de quienes las aprendan, al descuidar la
memoria”.
Es algo que sabemos todos los estudiantes: ¿por qué hay que estudiar
los apuntes? Porque cuando los estamos tomando en clase, dejamos de atender a
las explicaciones del profesor desde su cátedra, confiándonos en el registro
escrito que estamos haciendo de sus palabras. Será preciso revivir esas
palabras, cosa que haremos cuando estudiemos ante la proximidad urgente de un
examen, esos apuntes: sólo entonces haremos que vivan de alguna manera las
letras saltando del papel para volver a resonar en nuestros oídos como palabras
vivas…
jueves, 6 de febrero de 2014
Coplas irreverentes a la Virgen del Pilar
El Ebro nace en Reinosa,
y se desagua en la mar,
y al pasar por Zaragoza,
se pone allí a murmurar.
y se desagua en la mar,
y al pasar por Zaragoza,
se pone allí a murmurar.
Oiréis lo que el Ebro dice
arribando a Zaragoza:
“Si me aparece la Virgen,
de gozo bailo la jota.”
Y he aquí que en la ribera,
María se está bañando,
tan desnuda toda entera
que el río la va abrazando.
Sin querer la va besando
y apretando entre las ingles:
cometió el Ebro el pecado
de desvirgar a la Virgen.
Ya María no es doncella.
“Doncellez, ¿a dónde has ido?”.
Se pregunta, y la respuesta
se la va llevando el río.
Comienza la Pilarica
agachadica a sangrar.
Lleva el Ebro agua bendita
de Zaragoza hasta el mar.
martes, 4 de febrero de 2014
Saetas
El crimen de Adra: En Adra, provincia de Almería, se ha cometido un
crimen: un hombre ha matado a su compañero sentimental, con el que estaba
casado legalmente. ¿Esto es violencia machista? Que lo dictaminen los jueces,
que para eso les paga el Estado, para que emitan los excrementos de sus
sentencias y para que finjan impartir una justicia en un mundo como este
nuestro en el que la justicia, como todos sabemos, brilla por su ausencia en
los tribunales y juzgados, porque no existe. La creencia equivocada de
que el otro te pertenece en exclusiva es la cuestión por la cual hombres y
mujeres llegan a maltratar o matar a su pareja: la/o maté porque era mía/o, o
lo/a maté para que fuera mío/a para siempre. Esta creencia, errónea como toda
creencia, puede hacer también que el agresor acabe suicidándose: es tan suyo
que por eso mismo se suicida, porque es dueño de su cuerpo, y para ser más suyo
todavía, tanto al menos como su víctima.
Sin esperanza ni desesperación: Hemos de desechar de una vez por
todas la añoranza y la esperanza, esos dos males endémicos, el “érase una vez”
de los cuentos de hadas infantiles que nos sugieren que cualquier tiempo pasado
fue mejor, paraíso perdido y arcadia feliz en la noche prehistórica de los
siglos de los siglos; pero hemos de desechar, además, las chispas y
fogonazos del futuro en cuyas aras se sacrifica inmolada nuestra vida, un
futuro pluscuamperfecto de final supuestamente feliz en que el príncipe y la
princesa se casan, como si el matrimonio fuera el summum de la felicidad y la
perfección, y comen perdices...
Celebraciones familiares: Todos y cada uno de nosotros podemos dar
testimonio de lo que suponen cada vez las reuniones y celebraciones familiares,
las falsas sonrisas esbozadas, las conversaciones aburridas sobre los consabidos
temas de siempre, las dosis enormes de tristeza y frustración acumuladas, los
apuros de ver disimular en vano a todo el mundo, ese sentimiento inevitable de
que hay un cadáver ahí, sobre la mesa, hediondo y putrefacto, y todo el mundo
haciendo como si no pasara nada, como si no lo viera, como si no lo oliera,
como si no lo supiera, mirando hipócritamente hacia otra parte.
Perfect body: La presión que ejercen los medios de formación de
masas y la publicidad sobre la importancia de tener un 'cuerpo perfecto' hace
que ellas quieren ser esbeltas como maniquíes y, ellos musculosos como
culturistas. Cuando decimos ellos y ellas nos referimos a niños y niñas de diez
añitos, chavales preocupados excesivamente por su físico como dicen ellos
(imagen, peso y sobrepeso), y nada por su psíquico (vamos a llamarlo así para
contraponerlo a lo otro, aunque lo uno y lo otro no se contrapongan tanto de
ordinario), lo que les lleva a estar descontentos con su cuerpo y a ser infelices
y a sufrir lo indecible acomplejados por ello; jóvenes que calibran su valor
como personas en función de su potencial sexual. El efecto dañino de esta
sexualización general reinante recae en principio sobre la infancia,
especialmente sobre las preadolescentes y adolescentes, luego sobre las mujeres
jóvenes en general, que se han liberado de todas las ataduras salvo de la más
perniciosa que es la de la belleza, se prolonga en la etapa adulta y se
extiende a los chicos, a los hombres adultos y a toda la sociedad en general .
domingo, 2 de febrero de 2014
Tu verdadero nombre
Acabo de descubrir, ay, lo que me temía; y te confieso que no me ha
gustado nada el descubrimiento, que tu nombre, el nombre propio con el
que te me habías dado a conocer, era un pseudónimo, un nombre falso. ¿Cómo
puedo confiar a partir de ahora en ti? Debía de haberme
percatado si no fuera porque eran un nombre y un apellido tan comunes
que me parecía que bien podías llamarte así. ¿Cuál es tu
verdadero nombre propio? ¿Vas a decírmelo ahora de verdad? ¿O vas a darme otro nombre artístico? ¿Tienes algún
nombre verdadero? Es más, ya no te pregunto por tu nombre, sino por tu
identidad: ¿Tienes una identidad verdadera que yo pueda conocer o toda
tu ontología se basa en la falsedad y realidad al mismo tiempo, es
decir, en la mentira toda de tu persona, máscara hipócrita?
sábado, 1 de febrero de 2014
Grageas varias
Versión temporal de la parábola budista
de la casa en llamas: si tu casa está ardiendo no te preguntes cuál es el
origen del fuego, de quién es la culpa, maldita sea, qué habrá fuera de la
casa, cuáles son las predicciones meteorológicas para las próximas veinticuatro
horas: todas esas preguntas no hacen más que entretenerte dentro de una casa
que está ardiendo contigo dentro, cuando deberías salir de inmediato y ponerte
a salvo del incendio. Lo que venga después ya se verá, ya vendrá, ahora no
importa. Además tu casa ni siquiera es "tu" casa: es pasto de las
llamas y aquí se va a quedar, mientras que tú, que tampoco eres tuyo, no deberías quedarte aquí.
¿Esto es vida? Una pintada irónica
en una pared de Bristol reza: “Ve a
trabajar, manda a tus hijos a la escuela, sigue la moda, compórtate
normalmente, camina por la acera, mira la tele, ahorra para cuando seas viejo,
obedece la ley. Repite conmigo: soy libre.” Podría haber concluido también
diciendo: “Estoy vivo”, porque esa es la
vida que la mayoría de la gente ha elegido, la vida que nos espera.
Publicidad: Sentado en el sofá, delante de la pantalla estupefaciente
de la tele viendo concursos y sobre todo mucha publicidad, que a veces es lo
mejor de la televisión, porque es lo que importa y lo que cuesta y vale más
dinero, publicidad que nos hace desear coches y cosas que no tenemos, que nos
hace dejarnos los cuernos en un trabajo que aborrecemos para comprar lo que no
necesitamos, programación televisiva que embota la mente mientras nos atiborramos
de comida basura.
Heuatontimorúmenos: (Comedia de Terencio llena de bondadosa filosofía y de humanidad, cuyo título significa en griego “el que se castiga a sí mismo”. O el que es víctima y por lo tanto verdugo también de sí mismo). ¿Por qué no podremos disfrutar de lo que ya tenemos, de aquello a lo que no hace falta que aspiremos porque ya es
jueves, 30 de enero de 2014
Libertad
Zambúllete, desnudo, en el azul del mar.
Sumérgete en las hondas aguas de la vida
y en el océano de las nuevas sensaciones.
Sal de la cárcel que eres tú, de tu propia celda
Sumérgete en las hondas aguas de la vida
y en el océano de las nuevas sensaciones.
Sal de la cárcel que eres tú, de tu propia celda
y atrévete a ser libre, más que nadie: goza
de este momento, que es el único que hay,
sin miedo, libremente, aquí y ahora mismo:
de este momento, que es el único que hay,
sin miedo, libremente, aquí y ahora mismo:
ahora, amigo, es el momento: ahora o nunca.
sábado, 25 de enero de 2014
¿Qué es violencia?
Violencia es tener que ganarse la vida con el sudor prostituido de la
frente, según la bíblica maldición veterotestamentaria, sin darnos
cuenta de la pérdida de vida que supone esa ganancia a cambio de nuestra
venta al mejor postor, que es el único dios verdadero, o sea, don
Dinero.
Violencia es trabajar los mejores años de nuestra vida, pongamos que 35 ó 40 años, por un salario de miseria como son todos los jornales al fin y a la postre, preguntándote cuándo llegará la jubilación, sin saber siquiera si vas a poder cobrar la pensión.
Violencia son los bonos del Estado, los fondos de pensiones robados, los seguros de vida, que es lo más inseguro que hay, las acciones y el fraude del mercado de valores… de bolsa, que son los únicos valores capitalistas. Porque ya no se trata de elegir entre la bolsa o la vida, es que nuestra vida -o existencia, mejor dicho- se ha convertido en un valor bursátil nunca en alza, cada vez más a la baja.
Violencia es verte obligado a pedir una hipoteca que tendrás que pagar con muchas creces a la entidad prestataria, el mayor usurero que puede haber, que es el Banco, auténtico atracador.
Violencia es tener que añadir a la jornada laboral de ocho horas diarias otras dos, por ejemplo, en concepto de traslado al centro de trabajo todos los días del año.
Violencia es, igualmente, no tener trabajo y, por
lo tanto, posibilidad de ganar dinero, y sentirse uno como un paria de la sociedad, como si uno tuviera la culpa de ser un
parado de larga duración.
Violencia es tener que comprarte un coche para que te lleve de casa al trabajo y viceversa, arriesgándote a morir o a accidentarte in itinere, lo que a veces es peor que la muerte.
Violencia es el derecho de los directivos, jefes y empresarios a despedirte cuando quieran y a prescindir de tus servicios después de haberte utilizado como si fueras un pañuelo moquero.
Si violencia es el trabajo, no menos violencia es el paro, esa sensación que te embarga de desempleo, de que ya no vales para nada, de que no eres útil a la sociedad de conumo que (te) ha consumido los mejores años de tu vida preparándote para nada.
Violencia son los “accidentes” laborales, ocasionados por el ahorro de
los empresarios en costes de seguridad, que ponen de manifiesto que el
accidente no es accidental ni casual.
Violencia es enfermar por las duras condiciones físicas y/o psicológicas, tanto monta, monta tanto, del trabajo.
Violencia es el consumo de psicofármacos –antidepresivos y ansiolíticos- y vitaminas para poder aguantar las jornadas laborales hasta la extenuación.
Violencia es trabajar para ganar dinero a fin de poder comprar medicinas que remedien nuestra salud, enferma de tanto trabajar.
Violencia es pensar que el trabajo nos hace libres. Es lo mismo que creer que las cadenas nos liberan de la esclavitud. Pero eso nos han inculcado toda la vida: que la esclavitud, es decir, el trabajo es la libertad.
Violencia es el fin de semana, cuya única razón de ser es hacernos más soportable el lunes, como violencia son las vacaciones por la misma razón: el ocio es violencia porque su razón de ser es justificar el trabajo, y porque él mismo se ha convertido en un trabajo, es decir, en un negocio o negación de sí mismo.
Violencia es morir en camas preparadas en hospitales horribles, sufriendo como un perro, porque el sufrimiento dignifica al hombre y es muy cristiano, ya que sufriendo murió Cristo para –dicen- redimir al género humano.
(Panfleto repartido en una calle de Atenas en diciembre de 2008)
martes, 21 de enero de 2014
Enamorarse a los cincuenta
¿Quién iba a mí a decírmelo, que a mis cincuenta
y pocos años me enamoraría yo
como un chiquillo, igual que un tonto colegial,
adolescente incauto? ¿Cómo no lo he visto
asomando la cabeza al monstruo del amor,
al ciego dios Cupido, el niño hideputa
que mueve el mundo y hace que nos encaprichemos
los unos de otros -y a mí de una crïatura
angelical cuya edad triplico yo con creces-,
clavándonos sus flechas que nos hieren para
que de veras nunca nos queramos por su culpa.
por culpa del maldito amor, maldita sea
su propia estampa? Cómo pude sucumbir
en esta trampa y estas redes otra vez,
un hombre hecho ya y derecho, como Dios
ordena y manda, un adulto respetable,
con la que tengo yo experiencia de la vida
acumulada de amoríos y desengaños,
a mi edad, mis cincuenta y tantos años, Dios,
sin darme cuenta? ¿Cómo he sido tan idiota?
¿No soy acaso un patético viejo verde,
o sea un viejo que se quiere siempre joven
y no se resigna, por lo tanto, a envejecer?
y pocos años me enamoraría yo
como un chiquillo, igual que un tonto colegial,
adolescente incauto? ¿Cómo no lo he visto
asomando la cabeza al monstruo del amor,
al ciego dios Cupido, el niño hideputa
que mueve el mundo y hace que nos encaprichemos
los unos de otros -y a mí de una crïatura
angelical cuya edad triplico yo con creces-,
clavándonos sus flechas que nos hieren para
que de veras nunca nos queramos por su culpa.
por culpa del maldito amor, maldita sea
su propia estampa? Cómo pude sucumbir
en esta trampa y estas redes otra vez,
un hombre hecho ya y derecho, como Dios
ordena y manda, un adulto respetable,
con la que tengo yo experiencia de la vida
acumulada de amoríos y desengaños,
a mi edad, mis cincuenta y tantos años, Dios,
sin darme cuenta? ¿Cómo he sido tan idiota?
¿No soy acaso un patético viejo verde,
o sea un viejo que se quiere siempre joven
y no se resigna, por lo tanto, a envejecer?
jueves, 16 de enero de 2014
Mensajería breve
Todos los periódicos y televisiones muestran y retrasnmiten con un
impúdico e indecente exhibicionismo pornográfico imágenes del dolor
ajeno en el que nos regocijamos porque podría ser el nuestro y no lo es.
De la muerte es de lo único que no tengo ni puedo tener ninguna experiencia previa: por eso no puedo hablar de ella.
Si te digo la verdad y soy sincero contigo, te mentiría.
Mejor que tratar de resolver los muchos problemas que se nos plantean es
disolverlos mediante la pregunta corrosiva como la sosa cáustica: ¿Qué?
.
¡En España ya no hay cuatro millones de parados! ¡Tenemos pleno
empleo! Según el presidente del gobierno, un parado no es un parado sino un trabajador en proceso de
formación, un trabajador que está formándose gracias a los cursillos que
tendrá que seguir para disimular las estadísticas, un trabajador en
potencia, que diría Aristóteles. Curiosa manera de acabar con el
desempleo.
Trágica duda. Eurípides, el poeta trágico griego, ha formulado
una pregunta para la eternidad que ha sembrado la duda y el
escepticismo, que nos obliga a poner en tela de juicio todas nuestras
creencias: “Pero ¿quién sabe si el vivir no es morir, / y es morir lo
que los hombres creen que es vivir?” Hay alguien que lo sepa. ¿Lo sabe
alguien? ¿Quién lo sabe?
Canta la soleá: ¡Qué cosas tiene este loco / que nunca dice verdad / pero mentira tampoco!
El amor y sus metáforas bélicas. La realidad de la tribu son las
metáforas de su vocabulario semántico, sus palabras, su palabrería, por
eso se funde el amor con la guerra en nuestro mundo y orden establecido
dictado desde el futuro, que es la muerte. El amor es una guerra, por
eso se habla de conquista. Se conquista a la persona amada.
Penas para los clientes. En
algunos países democráticos se está cociendo un proyecto de ley que
prevé penas de cárcel para los clientes de las prostitutas. Si llega a
convertirse en ley, podríamos llegar a ver a muchos parlamentarios
arrestados, pero esos parlamentarios se librarían de ser condenados por
la inmunidad, que es impunidad, parlamentaria de la que gozan,
mientras que un camionero, por ejemplo, se vería obligado a pagar el
pato. No hay derecho. No hay justicia. El Rey puede irse de putas, el
último de sus vasallos no.
sábado, 11 de enero de 2014
La jerga politizante
Ya sé que es un rollo, más que rollo, un enorme
coñazo, pero conviene analizar el lenguaje que usan los políticos
amateurs y profesionales y los medios que tienen a su servicio para ver cómo nos engañan y nos la meten doblada, corruptos
todos, mentirosos todos que son. Y conviene hacerlo para librarnos de esa peste
y para no caer en la tentación de hablar como ellos. Como muestra un botón sacado de un editorial de un periódico: “En
muchos países europeos, los Gobiernos y los partidos que les sustentan vienen
siendo contundentemente desalojados del poder central o local por los
electores, en busca de una alternativa posible que mejore la vida de los
ciudadanos.”
La jerga del editorial parece chino mandarín, es
deliberadamente incomprensible. Analicémosla: Dejemos aparte y de entrada el
adverbio “contundentemente” más apropiado para otros desalojos por la fuerza y
brutalidad policial, y pongamos la primera parte de la frase en voz activa, que
es lo normal en castellano –la pasiva es cosa de periodistas, pedantes y
economistas-: los electores desalojan del poder en muchos países europeos a los
Gobiernos -ojo a la mayúscula con que han escrito la palabra Gobierno, como si
fuera Dios- y los partidos que los sustentan.
Centrémonos ahora en la segunda parte: ¿por qué dice "desalojar" en vez de "echar", que es lo normal y corriente? Precisamente por eso, porque "echar" lo entiende todo el mundo, y "desalojar" no, por lo que resulta más culto, más propio de "entendidos", que son los que no quieren entender nada de nada, y porque además parece que significa otra cosa. Sigamos: ¿se desaloja -o sea, se echa- a los gobiernos del poder para buscar con la alternativa “que mejore la vida de los ciudadanos”? No, Evidentemente: se echa a un partido del gobierno para que deje de hacernos la vida imposible, que eso es lo que hacen todos sean del signo que sean. Lo malo -la trampa en la que caemos- es que para echar a uno hay que poner a otro que va a seguir haciéndonos lo mismo de mala manera. Ellos lo dirían así: para desalojar a un partido hay que alojar a otro. Nosotros nos preguntamos: ¿Por qué no desalojamos a todos de una vez por todas?
Centrémonos ahora en la segunda parte: ¿por qué dice "desalojar" en vez de "echar", que es lo normal y corriente? Precisamente por eso, porque "echar" lo entiende todo el mundo, y "desalojar" no, por lo que resulta más culto, más propio de "entendidos", que son los que no quieren entender nada de nada, y porque además parece que significa otra cosa. Sigamos: ¿se desaloja -o sea, se echa- a los gobiernos del poder para buscar con la alternativa “que mejore la vida de los ciudadanos”? No, Evidentemente: se echa a un partido del gobierno para que deje de hacernos la vida imposible, que eso es lo que hacen todos sean del signo que sean. Lo malo -la trampa en la que caemos- es que para echar a uno hay que poner a otro que va a seguir haciéndonos lo mismo de mala manera. Ellos lo dirían así: para desalojar a un partido hay que alojar a otro. Nosotros nos preguntamos: ¿Por qué no desalojamos a todos de una vez por todas?
La vida de los ciudadanos mejoraría no con el cambio de
gobierno (o de gobernanza, como dicen ahora algunos de ellos para
camuflar el mismo perro pulgoso con distinto collar), sino con el desgobierno,
con la desgobernanza y, en definitiva, con la libertad. El
problema es que la mayoría de la gente –no vamos a decir “todo el mundo” como
hacen ellos, los políticos correctamente democráticos y los medios de formación de masas a su servicio, que hacen valer la
opinión de la mayoría por la de todos- espera una intervención de la
providencia divina y/o estatal que venga como por arte de magia y milagro a
resolverlo todo a modo de deus ex machina. Y no hay providencia divina ni
estatal ni Dios ni gobierno que valga: sólo el Dinero, que no sólo no nos da la
felicidad, sino que nos quita la poca que teníamos.
martes, 7 de enero de 2014
Supositorios varios
No es raro que, tras aplicarle un
supositorio a un niño pequeño, se le salga otra vez del recto y tengamos que
repetir la maniobra; y aun desecharlo y utilizar uno nuevo. Esto suele
deberse a un error técnico. Aunque pueda chocar un poco, la mejor forma
de administrar los supositorios no es la que suponemos, valga la
redundancia, a primera vista, es decir, introducirlos en el ano por su
extremo puntiagudo, sino al contrario, por el extremo obtuso o romo.
Esto facilita que el supositorio quede alojado en el recto,
porque así, cuando el ano contrae el esfínter, lo que hace es impulsar
el supositorio hacia adentro y no expulsarlo. Aunque parezca mentira, no
lo es.
oOo
Inicio, como dinosaurio que soy, la
danza nupcial del macho, cortejo previo a la parada para seducir a la
hembra en celo. No se trata de lograr insemianrte y
meterte nuevas ideas, sino de despojarte de las muchas, demasiadas tal
vez, que tú ya tienes inculcadas, que forman parte ya de tu herencia
genética.
oOo
No hay hechos futuros: si son hechos es porque están realizados, si son futuros no están llevados a cabo todavía. El pasado está escrito por los vencedores, que son los que escriben la historia, pero el futuro no.
.
oOo
Hay una epidemia o, mejor dicho,
pandemia porque se cierne sobre el conjunto de toda la población, peor
que el virus A(h1n1) o gripe porcina que hace que nos pongamos
mascarilla para besarnos en la boca: el miedo a la muerte, que se
traduce en el miedo a contraer el susodicho virus de gripe porcina, o el
del SIDA u otro cualquiera que se estile.
oOo
En torno a los cuatro años, más o
menos, nos inculcan que nuestras deposiciones, que es lo más nuestro que
a esa edad tenemos, lo único a decir verdad que producimos nosotros,
son malas. Eso no se come, caca, tíralo. Más tarde, cuando hemos
interiorizado la abominación de los excrementos, con un lenguaje un poco
más elaborado aunque vulgar nosotros mismos decimos de algo que nos
desagrada que es una mierda. Caca, culo, pedo, pis.
oOo
Nos inculcan de pequeños que debemos controlar los esfínteres y no hacérnoslo encima, porque eso supone ensuciarnos, mancharnos, convertirnos en impuros. De niños aprendemos que el culo esta ligado a los excrementos y que, por lo tanto, es malo, por lo que las deposiciones hay que hacerlas en privado, a escondidas, sin que nadie nos vea…
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