-¿Dónde está la felicidad?
-Allí donde menos te imaginas y te la esperas.
-¿Cómo se encuentra la felicidad?
-Dejando de buscarla.
-¿Dónde y cuando se la puede encontrar uno?
-Aquí y ahora mismo, por ejemplo, si y sólo si uno deja de
buscarla. Esa es la única condición.
-¿Tiene sentido la vida?
-Desgraciadamente, suele tenerlo. Sería mejor que no lo
tuviera, porque eso significaría que tiene un fin en sí misma, que es valiosa de
por sí, y no en función del sentido que queramos conferirle, porque lo
importante no es la meta, sino el camino; lo que de verdad cuenta no es la
llegada, sino el viaje; cualquier finalidad que le impongamos no deja de ser
una definición, una muerte.
Hay, no obstante, un sentido muy importante, a mi modo de ver: ni la vista, ni el oído, ni el olfato, ni el tacto ni el gusto. Sólo importa el sentido del humor, la capacidad de reírse de uno mismo, en primer lugar, y de todo(s) lo(s) demás en segunda instancia.
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