Dicen que la pederastia se adueña paulatinamente de la Red, fenómeno que
se extiende a pasos agigantados, cuya proliferación preocupa a las
Fuerzas de Seguridad del Estado. Afirman que el nuestro es uno de
los países que más pornografía infantil consume del mundo mundial. Se lamentan de que hay
un vacío legal que deja impune el acceso a contenidos pedófilos en los
que aparecen desnudos infantiles, escenas de sexo entre impúberes e
incluso abusos sexuales de adultos a menores, lo que pone los pelos de
punta, participando a veces hasta animales irracionales.
La ley castiga la utilización de menores con fines pornográficos o
exhibicionistas, y la venta, posesión y distribución de este material
con penas de hasta tres años de prisión. Sin embargo, el acceso a
contenidos eróticos y/o pornográficos de menores no está penado
todavía, al contrario que en otros países, del mismo modo que la
apología de la pornografía y de la pederastia, que se efectúa,
principalmente, a través de fotografías, vídeos, relatos literarios y
dibujos. Pero ya llegará. Todo llega.
Las Fuerzas de Seguridad del Estado son partidarias de elaborar un
registro donde tener identificados y localizados a los consumidores de
pornografía infantil, a individuos tan peligrosos como Vd., que visita dichas páginas de vez en cuando (ya sabe Vd. a qué páginas me refiero, sí, a esas mismas). Se anticiparían así a determinadas situaciones, por
aquello de que más vale prevenir que lamentar. Y aunque Vd. no haya
cometido ningún delito todavía relacionado con el tema que nos ocupa, no
por ello deja de ser un peligroso delincuente en potencia y, habida
cuenta de sus reprobables gustos, un asqueroso pederasta.
Comprenda que el mero hecho de recrearse contemplando
imágenes de esta índole es una actitud pedofílica o pederástica. Es
decir, que si Vd. por ejemplo se recrea visitando dichas páginas, y le “pone” una imagen suave
de unos niños con el culo al aire, si le gusta más el
niño propiamente dicho que el que el preadolescente, si pertenece al sexo masculino, si
tiene más de 35 años y una profesión liberal (ingeniero o abogado o, lo
más alarmante, una profesión que le ponga en contacto con menores de
edad como médico pediatra, maestro de primeras letras o incluso monitor
de tiempo libre), si no tiene antecedentes penales todavía, y hace una
vida presuntamente normal, no se ría, que esto es muy serio, Vd. debería colaborar con
las Fuerzas de Seguridad del Estado y entregarse a la policía
declarando que es un pederasta potencialmente peligroso y que, en
prevención de males mayores, debería estar entre rejas para el resto de
sus días.
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