jueves, 6 de marzo de 2014

¿Dónde está la felicidad?


¿Donde está la felicidad, que yo no la veo por ninguna parte? ¿Se puede hacer algo para obtener un simulacro de felicidad, ya que no se puede ser feliz en esta puta vida? ¿Dónde está esa dama tan esquiva que cuando la buscamos afanosamente no la encontramos nunca y cuando no la buscamos ni preguntamos por ella aparece donde menos se piensa? Desde luego, yo no sé dónde está, pero sé dónde no está: y no está en los libros de autoayuda que te prometen el oro y el moro y que te dan consejos para ser feliz, como si se pudiera serlo en la vida...

Te dicen cosas tan banales y tontas como que las relaciones sociales y sexuales son o pueden ser un elemento crucial y determinante para la felicidad, pero resulta que también pueden ser una fuente de problemas y la causa de todos nuestros males y desgracias. Y eso lo sabemos todos. Y no te lo dicen.

Yo lo único que sé es que el que la busca no la encuentra porque no se trata de encontrar algo que no poseemos, sino de perder algo, mucho, que llevamos encima y que nos sobra y nos impide ser felices: nuestra desdicha. Hay que huir del sufrimiento, que es inútil, y del estrés que provoca la mayoría de los problemas. Nosotros mismos somos los causantes de nuestro propio sufrimiento. Y, aunque suene a broma, una buena estrategia puede residir en algo tan simple como potenciar el sentido del humor, riéndose uno de todo y de todos pero, especialmente y sobremanera, de uno mismo y de su ridícula sombra.

No hay comentarios:

Publicar un comentario