jueves, 27 de febrero de 2014

Las cosas, como son


Los que declaran su amor lo hacen como si estuvieran convencidos de la entidad permanente y eterna de su sentimiento amoroso, convertido en un ideal platónico, desentendiéndose de las cosas que le pueden pasar al amor y a la gente a cada paso, por ejemplo y sin ir más lejos acabarse un día cualquiera  igual que empezó. Ya se sabe que el amor eterno no dura, en el mejor de los casos, más allá de tres años. Conviene recordarlo cuando los grandes almacenes festejan el día de los enamorados señalado a tal fin en el calendario.
La historia está llena de revoluciones fracasadas: todas acaban sustituyendo un poder por otro. Los revolucionario se levantan contra el poder;  por ejemplo,  los bolcheviques en la antigua Rusia. Derrocaron al tirano del Zar, y, para que no se produjera un vacío de poder, ocuparon ellos el trono que había quedado vacante.

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