Versión temporal de la parábola budista
de la casa en llamas: si tu casa está ardiendo no te preguntes cuál es el
origen del fuego, de quién es la culpa, maldita sea, qué habrá fuera de la
casa, cuáles son las predicciones meteorológicas para las próximas veinticuatro
horas: todas esas preguntas no hacen más que entretenerte dentro de una casa
que está ardiendo contigo dentro, cuando deberías salir de inmediato y ponerte
a salvo del incendio. Lo que venga después ya se verá, ya vendrá, ahora no
importa. Además tu casa ni siquiera es "tu" casa: es pasto de las
llamas y aquí se va a quedar, mientras que tú, que tampoco eres tuyo, no deberías quedarte aquí.
¿Esto es vida? Una pintada irónica
en una pared de Bristol reza: “Ve a
trabajar, manda a tus hijos a la escuela, sigue la moda, compórtate
normalmente, camina por la acera, mira la tele, ahorra para cuando seas viejo,
obedece la ley. Repite conmigo: soy libre.” Podría haber concluido también
diciendo: “Estoy vivo”, porque esa es la
vida que la mayoría de la gente ha elegido, la vida que nos espera.
Publicidad: Sentado en el sofá, delante de la pantalla estupefaciente
de la tele viendo concursos y sobre todo mucha publicidad, que a veces es lo
mejor de la televisión, porque es lo que importa y lo que cuesta y vale más
dinero, publicidad que nos hace desear coches y cosas que no tenemos, que nos
hace dejarnos los cuernos en un trabajo que aborrecemos para comprar lo que no
necesitamos, programación televisiva que embota la mente mientras nos atiborramos
de comida basura.
Heuatontimorúmenos: (Comedia de Terencio llena de bondadosa filosofía y de humanidad, cuyo título significa en griego “el que se castiga a sí mismo”. O el que es víctima y por lo tanto verdugo también de sí mismo). ¿Por qué no podremos disfrutar de lo que ya tenemos, de aquello a lo que no hace falta que aspiremos porque ya es
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