viernes, 29 de noviembre de 2013

Contra la democracia



“Democracia” es un término engañoso como muy pocos, acuñado por el Poder en el siglo V a de C. en la Grecia de Pericles. Viene del griego ‘demos’, que puede traducirse como «pueblo», y ‘krátos’, que significa «poder» o «gobierno». 

Con esto ya se ve que la palabra junta dos cosas que son incompatibles e irreconciliables: el poder y el pueblo: el Poder, por un lado, que aspira a imponerse y ejercerse sobre el pueblo, que es el objeto de su gobierno; y el pueblo indefinido, que no se somete al Poder, que se resiste a ser gobernado y contado, y que tampoco aspira a él.  El Poder sólo puede ejercerse mediante la fuerza y la violencia sobre el pueblo, por eso el poder es el enemigo público número uno del pueblo. 

¿Qué propuestas puede hacer el pueblo, los de abajo? Si el pueblo hace reivindicaciones dirigidas al Poder, pidiendo su autorización o clemencia, que dicte leyes menos malas, que cambie algo para seguir igual, está reconociendo y aceptando sumisamente ese Poder. El pueblo, en verdad, no quiere ningún gobierno, sólo aspira a que se le deje vivir en paz aquí y ahora.

El movimiento de gente corriente, anónima, sin jefes ni ideología definidas, que algunos llaman "Spanish revolution", tiene la gracia de que está contra el Poder de cualquier tipo que sea, está diciendo NO, sin unas propuestas claras que puedan ser asumidas por los políticos profesionales. No pretende tomar el Poder, eso sería una gran contradicción porque ¿a quién iba a someter? ¿sobre quién iba a ejercerlo? ¿iba a repetir la repugnante labor del Poder actual contra otros?

La clase política de este país, de izquierdas o derechas, que viene a ser lo mismo, o sea, los defensores del Capital y del Estado, quieren utilizar ahora en su beneficio este movimiento diciendo que "entienden a estos jóvenes", que "ellos también han sido jóvenes", que "tienen hijos jóvenes": están mintiendo como bellacos. No hay  izquierdas ni derechas, sino arriba y abajo: ahí está la pelea: entre los de arriba, sean del partido ideológico que sean, y los de abajo, porque lo que se propone es una organización horizontal, no vertical como la actual. Además, no entienden nada. Sólo cuando les dé asco, auténtico asco,  el Poder habrán entendido algo de lo que está pasando. 

Yo de los muchos puntos que decían que reivindican sólo veo claro y razonable uno: el derecho a la buena vida y a pasárselo uno bien. Pero ese derecho es nuestro, del pueblo, de cualquiera de nosotros. No podemos pedírselo al Amo, que es el principal artífice de nuestra mala vida y de hacernos andar como andamos. Él sólo va a darnos aburrimiento y lo que es peor diversión, pero no va a dejar que nos lo pasemos bien. Para eso no tenemos que pedirle permiso a nadie ni para ser felices. Y mucho menos a los de arriba. De arriba no puede venir nada bueno. 

Al Diablo, pues, con el trabajo, la vivienda y el futuro. El trabajo es una esclavitud oprobiosa, una nueva forma de servidumbre a la que nos vemos sometidos, a la fuerza ahorcan, para ganarnos el incierto pan del futuro y la presunta, supuesta, evanescente vida, como si esta dependiera de un salario. Tampoco reclamamos una vivienda, que suele ser una murienda en un bloque de pisos o, lo que es lo mismo, de nichos: un espacio privado donde morirnos de asco, soledad y aburrimiento. Y tampoco queremos futuro: ese invento de los curas antiguos y los políticos de ahora que nos conducían a la bendición de una tierra prometida siempre futura, siempre lejana, siempre inalcanzable como un trampantojo.

Demos contra Cracia: el pueblo se ha levantado contra el Poder; el pueblo se levanta contra la democracia, que es el nombre del sistema de dominio vigente; el pueblo se levanta contra el Dinero, es decir, contra Estado y Capital, y contra los perros guardianes del sistema,  que son, ante todo, los políticos, esos economistas que se pliegan dócilmente a la lógica de los mercados.


El Estado democrático, al que algunos apellidan Estado del Bienestar, es el gran Moloch de nuestra era, el gran ídolo que todos los políticos y/o economistas veneran como si de una nueva religión se tratara, imponiéndoselo a ese engendro suyo que es la denominada "opinión pública" y presentándolo como el menos malo de los regímenes políticos posibles.

Algunos, los más ingenuos, le piden que sea más generoso, más humanitario, más tolerante, menos exigente, que los proteja del malvado Capital, ignorando que Estado y Capital son uña y carne, la cara y la cruz de la misma moneda, hermanos gemelos que han crecido y se han criado juntos y confundido hasta el punto de que nada ni nadie puede ya distinguirlos: pareja de hecho que son y de derecho. 

El pueblo no es nunca el poder, es la víctima del poder. El poder significa que tienes a mucha gente a tu servicio, trabajando para ti. Tener mucho dinero es poder: poder de adquisición, poder de elección. Cuando un rico se compra un yate, han trabajado para él miles de curritos. Cuando un banco te concede el favor de un crédito, consigue que un buen número de horas de tu vida diaria, convertida en trabajo diario y asalariado -ese es nuestro único pan nuestro de cada día, nuestro pan cotidiano- sean para la entidad usurera.

Yo hace tiempo que intuí eso. Es una tontería creer que se va a conseguir cambiar el hecho de que, realmente, quien gobierna es el dinero.... Ha sido así toda la vida.

Lo que se puede hacer es concienciarse firmemente de que el objetivo del poder (denominación que engloba y confunde a Estado y Capital, la misma moneda) es endeudarte lo más posible. Y te endeudará más, cuanto más difícil sea para ti devolver ese dinero. Pues entonces serás su esclavo: te llamarán ciudadano, te convocarán a las urnas cada cuatro años para que te creas que cuentas. Claro que cuentas, como un idiota más con su Documento Nacional de Identidad: cuentas como contribuyente y votante, como alguien que contribuye con su voto y sus impuestos directos e indirectos al sostenimiento de este tinglado insostenible. 

Algunos presumen de haber luchado en su lejanísima juventud contra la dictadura. Hoy la flor y nata de nuestra juventud, los jóvenes indignados, luchan contra la democracia, porque es la forma de dominio vigente. Los que lucharon contra la dictadura, les dicen, sin embargo, que acepten el yugo "menos malo" de la democracia porque es más llevadero que el de la dictadura: mentira. La democracia es el nombre que ha adoptado la vieja dictadura para subsistir: el mismo perro con otro nombre, otro collar, pero el mismo perro.

¡Pásalo! ¡Que rule por ahí y que haga lo que pueda, si puede hacer algo!  




jueves, 28 de noviembre de 2013

Nimiedades



La suerte está echada: o neurosis o las barricadas.

Como dicen los niños malhablados, “hijo de puta tú” porque el que lo dice lo es.

Entenderlo es sentirlo. Quiero romper la ilusión de mí mismo, tan falsa pero tan poderosa, como si fuera el efecto de una violación multitudinaria y callejera. 

¿Cómo serán, papá, los soldados dentro de diez años? Hijo mío, los soldados del futuro no sólo contarán con un armamento técnicamente más perfecto, sino también con una protección altamente sofisticada y un ordenador de abordo... ¿Eso significa que seguirá habiendo guerras y guerreros en el futuro? -Sí, hijo sí, mientras haya futuro habrá guerras y guerreros del futuro, aunque se denominen "misioneros y misiones humanitarias de la paz y los derechos humanos".

miércoles, 27 de noviembre de 2013

Cuartetas apócrifas de un poeta persa


 
¿Dónde las legendarias rosas del Irán
y sus fragancias? ¿Dónde aquel vergel está
de Babilonia, y los que no tenían nada
que envidiar a las hurís, efebos deslumbrantes?

oOo



Busqué en mi juventud en templos y en los libros
  la verdad, y sólo hallé creencias, dogmas, fe 
que ciega ; preferí el licor de las tabernas
  lejos de iglesias, sinagogas y mezquitas. 


oOo



Goza del vino, de la música y las mujeres,
de los perfumes, los efebos y sus quereres
ahora o nunca; no pospongas los placeres:
el vasto río del tiempo fluye y nos arrolla.
 


martes, 26 de noviembre de 2013

Catálogo de pequeños placeres



El sentimiento de felicidad, ya que la felicidad no existe, no reside tanto en los grandes placeres como quizá en los pequeños, más modestos y diminutos, minúsculos placeres. He aquí un pequeño catálogo de los míos:


-Pasear por el parque en otoño, pisando las hojas caídas de los árboles y estremeciéndome al hacerlo, y descubrir ardillas saltando de rama en rama, de árbol en árbol.

-Llegar de la calle a casa en invierno con un frío que te mueres y darte una duchita de agua caliente -o un baño-, y sentarte después al amor del fuego de la chimenea a acariciar al gato que ronronea.

-Madrugar y salir pronto un domingo por la mañana con la bici, coger un tren al azar, bajarse donde sea, y explorar ese lugar que no conoces y al que es poco probable que vuelvas nunca más. 

-Cuando te despiertas a las cinco de la madrugada con ganas de mear y vas al baño. El momento en que vuelves a la cama, después de haber orinado, y te metes entre las sábanas todavía calientes es mejor que un orgasmo, sobre todo si es en invierno.

-Una buena siesta en invierno, cuando anochece temprano; recién despertado, no sabes dónde estás, qué hora es, si es por la mañana o por la noche, que día es, cuánto has dormido, y tardas todavía unos minutos en averiguarlo. 

-Antiguamente, cuando fumaba, era para mi un auténtico placer tomarme después de la comida un café con el cigarrillo, un auténtico placer y más cuando no tienes prisa y la tertulia de sobremesa es interesante.

-Sentarme por las mañanas tranquilamente a desayunar, sin ninguna prisa porque no hay que ir a ningún sitio ni hay que hacer nada por obligación ese día: prepararme unas tostadas de mermelada casera, por ejemplo de kiwi o de naranja, y desayunar lentamente, hojeando las páginas del periódico para cerciorarme de que no pasa absolutamente nada en el mundo. 

-Un pequeño gran placer de alta montaña, es llegar escalando a la cima, abrazarte con tu colega y compañero de cordada y quedarte en silencio admirando la grandeza -no hay otra palabra- del paisaje.

-Quitarme las botas y andar descalzo sobre la arena de la playa, dejando que la espuma salada de las olas venga a lamerme los dedos de los pies con su inmensa mansedumbre.

-Salir de una boca del metro y sentirme, por unos instantes, completamente desubicado y perdido en la gran ciudad.

-Tomarme un té de media tarde -a ser posible uno de Ceilán, que no sea de bolsita, sino de paquete, que es preciso colar, preferiblemente no azucarado, para que tenga ese amargor tan característico y, por muy paradójico que parezca, que no lo es, tan dulce al mismo tiempo.

-Charlar con un amigo de los de verdad con el que llevas mucho tiempo sin hablar, y tener una larga, relajada y distendida conversación con él. 

-Una de esas noches de verano en la playa en la que después de haber visto anochecer, te bañas desnudo contemplando la bóveda de las estrellas. Y duermes a la luna de Valencia, hasta el momento glorioso de ver amanecer. 

-Leer un buen libro, sumergirte en una larga y envolvente novela hasta perder la noción de realidad, como me ha pasado muy pocas veces, la última con ese novelón inagotable de Roberto Bolaño que es 2666.


domingo, 24 de noviembre de 2013

Una postal desde Senegal



Resuena aquí la voz también de aquel profeta,
rotunda y contundente como una espada,
la voz dogmática de la fe de los creyentes,
tajante: “No hay más dios que Dios, un solo dios”
desterrando así a los ídolos africanos muchos,
condenándolos a todos al olvido eterno.
Y redoblan los tambores milenarios lejos.
Una calor que no te deja, pegajosa,
contigo va de sombra a sombra y sol a sol.
Se despereza el huracán del vendaval
de pronto: el viento zarandea las acacias.
Despierta el dios del trueno primitivo ahora
y desencadena la tormenta en la sabana,
y llueve sobre el África sedienta, y llueve
sobre el desierto milenario al fin y caen
como un milagro del cielo las benditas gotas
del líquido elemento, como si fuera semen
sobre la madre tierra virgen y salvaje,
germinando y fecundándola. Refresca el agua
cuerpos sudorosos y abrasados, pieles negras
semidesnudas, de una gran belleza, suaves
como la seda que han curtido soles de oro.

¿Tú has visto alguno?



EL AMIGO DE UN AMIGO DE LA CUÑADA DE LA VECINA DE LA NOVIA DE MI HERMANO DICE QUE UNA VEZ VIO UNO. Hay gente que, según reza la letra pequeña del anuncio publicitario, afirma que alguna vez vio uno... Hay incluso quien dice conocer a alguien que conoce al dueño de uno. ¿De qué oscuro objeto del deseo nos están hablando?

Los publicitarios, que han elegido el color azul del cielo, un azul turquesa aún no contaminado como fondo, nos desvelan el misterio: Tiene un motor de no sé cuantísimos caballos y válvulas, tomas de aire laterales, llantas de bastantes pulgadas, chasis rebajado, mejor estabilidad y la máxima seguridad y potencia. ¡Ah! Algo era ello: un auto.

CREAMOS AUTOMÓVILES. No los hacen, los crean, afirman. Y quieren hacernos creer que han creado un coche absolutamente único, radicalmente nuevo, como si no los construyeran en serie y en cadena, clónicos. Nos dicen que no nos hagamos ilusiones, que no esperemos verlo detenido ante cualquier semáforo en rojo. Insisten en la singularidad del producto, lo que es tan falso como la singularidad del comprador a la que supuestamente apelan. Invocan a nuestra individualidad de todos y cada uno de nosotros para que decidamos comprar masivamente el coche tan absolutamente único y ser sus dueños. Aunque, bien mirado ¿quién es el dueño de quién? ¿quién posee a quién? ¿el conductor tiene un coche supuestamente único o es el propio coche el que tiene un conductor, por no decir un chófer, no menos único?

¿No sabemos, acaso, que el último modelo, el mejor de todos, el que no contamina y no consume, el que alcanza velocidades supersónicas y superiores a las de la luz, el que no tiene nunca problemas de aparcamiento ni de atascos a la entrada o salida de las grandes urbes, el coche absolutamente único, el que nunca va a provocar ningún accidente, el más seguro, el mejor, en definitiva, es, como siempre, el que no existe, precisamente el que no existe y por eso mismo, por mucho que digan, no lo ha visto ni lo verá nadie nunca detenido ante ningún semáforo en rojo?

jueves, 21 de noviembre de 2013

Cuatro cosas



Il gran rifiuto. Sí al no. Todos sabemos que, en algún momento de nuestras vidas, debemos expresar nuestro rechazo frente al sistema que nos gobierna y que pretende absorbernos de una manera totalitaria, sin dejar ningún resquicio a nuestra frágil libertad. Se trata de un rechazo absoluto, categórico, sin condiciones ni discusión. Este rechazo debe hacerse a plena luz del día, públicamente. Es un grito silencioso, pero rotundo. Es una voz individual de renuncia en la que nos reconocemos todos enseguida. No nos reconocemos en la complacencia afirmativa, aunque a menudo finjamos lo contrario; donde nos reconocemos unos a otros como hermanos carnales, solidariamente, como dicen ahora las oenegés, y, caritativamente, como decían antes los cristianos, es en el rechazo irreductible, inquebrantable. 

Best seller: Los más vendidos son los que más se venden. Yo no quiero venderme. Y si tuviera que prostituirme, ya que no soy un espíritu puro, me gustaría ser poco comercial, poco vendido, venderme poco, ser un Worst seller.

"Ahora es mi mejor momento".  Esta frase, pronunciada por alguien de la farándula del mundo del espectáculo, cuyo nombre propio no viene a cuento ni al caso,  sacada de contexto y sin tener en cuenta quién la pronuncia, debería ser la máxima que rigiera nuestras vidas: debemos tratar siempre de que ahora sea nuestro mejor momento, de forma que podamos decir siempre “estoy en mi mejor momento”. No hay que decirlo sólo cuando somos jóvenes, guapos y quizá un poco necios, como suele ser normal, porque gozamos de la plenitud de nuestro apogeo físico y de la flor de la mocedad y lo mejor de la vida, sino porque éste y no otro momento pasado o futuro es el único que hay y que debería importarnos: ahora mismo, hic et nunc, aquí y ahora, ahora o nunca, ahora, que es la hora de nuestra muerte de verdad, la que nos da la vida. Amén.

Huelga salvaje.- Amenazaron a los controladores aéreos con penas de prisión si no iban a trabajar. Hagamos unos cuantos trabajadores, muchos, igual que ellos: no vayamos a trabajar mañana. A ver qué pasa. ¿No se supone que trabajar en España era libre? ¿No se supone que vivíamos en un país libre y democrático?¿No se supone que si no trabajas te despiden y ya está? Pues que nos enchironen a todos los que no vayamos a trabajar, porque podría darse el caso de que no hubiera cárceles para meternos a todos. No pueden encarcelarnos porque ya vivimos en una enorme prisión que se llama España, Europa, la Tierra.

Desmitificación.- Hoy en día, la palabra "mito" se utiliza sobre todo con un significado negativo o dudoso. No tiene el prestigio que tenía en la leyenda dorada de la mitología grecorromana. Hoy se habla del mito del bienestar, del mito de la virilidad, del mito de la eficiencia… En estos casos, mito es sinónimo de montaje, de imagen construida artificialmente y, por lo tanto, falsa, que no responde a la realidad. En cambio, originalmente, el mito era una forma de expresar una verdad. Las figuras del mito eran invenciones poéticas que representaban la realidad universal e intemporal.


domingo, 17 de noviembre de 2013

En la prisión de Rajai Shahr

En la prisión de Rajai Shahr, en las cercanías
de Teherán, cualquier recluso débil, joven
y no muy mal parecido, puede ser forzado
a pasar cada noche en una celda y ser violado
por uno o varios energúmenos, si carece
de dinero suficiente para así evitar
su propia inmolación. Un preso joven fue
sodomizado siete veces en una noche
y fue la reina del burdel de la prisión:
la puta fue que se rifaron y jodieron.
Cuando elevó su queja a las autoridades
penitenciarias, fue metido en una celda
de castigo y aislamiento, como si fuera él
el culpable y no la víctima de la violación.
Así florece, en una sórdida prisión
de Teherán, la capital de la antigua Persia,
el liwat, la hermosa flor maldita del Corán,
el amor prohibido y clandestino entre varones.

martes, 12 de noviembre de 2013

Otro punto de vista




Es un buen ejercicio mental y, de alguna manera físico también, cambiar de vez en cuando nuestra mirada sobre cualquier fenómeno, es decir, nuestro punto de vista, nuestra óptica, nuestra perspectiva que se pretende original y nuestra y que es lo menos original y nuestro que tenemos. Además, no es muy razonable razonar, valga la redundancia, en términos absolutos, como solemos hacer casi siempre, de verdadero o falso, de sí o no, de blanco o negro, olvidando la inmensa gama policroma e intermedia de los grises.

Pero hay mucha gente que todavía opera bajo el idealismo racionalista del todo o nada, blanco o negro, bueno o malo, verdadero o falso, con etiquetas dicotómicas, maniqueas y polarizadas que nos impide percibir la infinidad de la diversidad de matices cromáticos que hay, una realidad demasiado rica como para reducirla a una lógica binaria de un código de ceros y de unos. ¿Acaso podemos trazar la línea que separa a los que son altos de quiénes no lo son? ¿O, más difícil todavía, a los que son guapos de los que no lo son?

Las personas no somos felices o infelices, listas o tontas, tímidas o extravertidas en absoluto, homosexuales o heterosexuales, sino que tenemos un poco de cada, un poco de todo. Somos demasiado complejos como para ser encorsetados. Podemos ser más o menos libres, más o menos buenos, más o menos malos y, si afinamos un poco nuestra mirada, quizá descubramos que incluso podemos ser un 50% veraces y un 50% mentirosos. 

Pensar de forma cartesiana precisa definiciones cerradas, enunciados simples, blanco o negro, sí o no, categorías lógicas que simplifican excesivamente la realidad y que, por lo tanto, la falsifican; deberíamos, por el contrario, aceptar que nuestra visión es borrosa porque las personas y las cosas que contemplamos lo son, porque nosotros somos borrosos, porque hay sombras y grises. Este ejercicio de cambio de punto de vista no simplifica la realidad, pero tampoco la complica, simplemente nos ayuda a descubrir lo compleja y complicada que es de por sí.


domingo, 10 de noviembre de 2013

Guitarra


Una guitarra al sol de media tarde. Gracias a quien corresponda por este sol de media tarde y por esa guitarra, antígua cítara de Apolo, -gratuito regalo inesperado-, y gracias por la melodía que unas manos sabias arrancan a las cuerdas de esa guitarra que llora y gime y canta sus letanías en el parque a mi lado, rasgando el silencio de la hora de la siesta que sólo rompe el vuelo de gaviotas y palomas como si fuera un suave velo de seda.

¡Música, maestro! ¡Que suene la música viva de una guitarra española que lleva el arte en las venas y el eco de una lejana e íntima Andalucía en su corazón!




sábado, 9 de noviembre de 2013

El novio del Emperador (rimas reales)


Cuando recuerdo, Antínoo,  el pasado
retorna a mí otra vez la Edad  del Oro,
garrida juventud que en ti hube amado,  
y encuentro en sus vestigios el tesoro
del sueño que perdí, por el que lloro
desconsolado todavía;   herido
palpita el corazón sin tu latido.

Después del dulce coito no hay tristeza,
sino reposo y  gozo placentero,
gratuito amor de  la naturaleza.
Desnudo en tu regazo, compañero,
Bajo tu yugo,  subyugado entero,
No soy sumiso buey, soy toro bravo
Y libre sólo porque soy tu esclavo.

Desnudo entré en tu lecho seductor,
Igual que un niño la primera vez,
Febril entre el deseo y un temor
Que trueca por rubor su palidez.
Y me iniciaste, dulce, en la embriaguez
Hincando emponzoñado un aguijón
Con que me atravesaste el corazón.



Quería yo el trofeo de un mártir cristiano.
Seduje a uno noble, bello en su insolencia,  
Joven, fanático integrista y  puritano,
 Y corrompiéndolo en su angélica inocencia,
Su casta voluptuosidad, su continencia,
Sembré en su fe mil dudas y  el espanto vivo,
Y lo inicié en el dulce coito receptivo.

 Recuerdo que mediaba el mes de agosto
 Y nos perdíamos buscando moras;
En nuestros labios fermentaba el mosto
Del negro néctar de las zarzamoras,
Matando el tiempo y  sus furtivas horas,   
Besándonos igual que dos amantes
Que sin querer se quieren, ignorantes.


En el silencio oscuro de la noche,
Ajeno a la moral convencional,
Yaciendo bocabajo, sin reproche,
Me abrí a la sensualidad carnal
Y a la concupiscencia espiritual
Dejándome arrastrar por la tortura
Del dulce empalamiento que perdura. 


viernes, 8 de noviembre de 2013

Cóctel Molotov



La incorporación de la mujer al ejército español en 1989 lejos de ser un avance en la historia de la liberación femenina y el progreso de la humanidad, como han querido ver algunos feministas radicalmente equivocados, es un considerable retroceso porque supone un triunfo de la militarización sobre nuestra supuesta civilización, que fracasa así estrepitosamente.

Al principio eran una docena las mujeres que se incorporaron voluntariamente (es decir, por la vocación del dinero) a filas, ahora se cuentan por centenares y miles. Lo mismo sucede con la figura de la ministra de Defensa. El hecho de que por primera vez en nuestra historia haya una mujer al frente del Ministerio de la Guerra, que es como se llamaba cuando se le decía al pan pan y al vino vino, no supone ningún avance en la igualdad, sino todo lo contrario: un gran paso atrás. No nos engañemos: El único paso hacia delante sería la abolición del ejército y del ministerio correspondiente.

¿Qué más da que tengamos Rey que Reina si de lo que se trata es de que no haya Monarquía?

La ilustración agresiva de una mujer con dos pistolas era una imagen insólita hace unos años, pero hoy es bastante habitual, dado el acceso de la mujer al estamento armado, la columna vertebral del Estado moderno. La mujer llegó a filas buscando el rasero igualitario, convirtiéndose en una mítica amazona o mujer guerrera. Hubiera sido mejor que no hubiera llegado nunca, o,   puestos a soñar, que nos hubieran liberado a los hombres de las armas.

Cuando un hombre o una mujer empuñan un arma, es la propia arma la que manda y aprieta el gatillo.

El ejército es el garante del orden constitucional, según la vigente charta magna española. Nuestro ordenamiento constitucional, por lo tanto, es una dictadura militar encubierta con un ropaje parlamentario y partitocrático. La constitución no nos salva de un golpe de Estado del estamento militar, sino que lo institucionaliza sacralizándolo.

La soberanía reside en el ejército, un ejército además mercenario, que no excluye a las amazonas. El poder emana del fusil. El lema que hizo grabar Luis XIV en los cañones es bastante significativo: ultima ratio regum: el último argumento de los reyes, es decir, del poder establecido: las bombas de los cañones a cañonazo limpio, nunca el pueblo, único soberano que se rebela contra todos los regímenes que se establecen sobre él.

La crítica más constructiva es la crítica destructiva: para poder construir algo nuevo es preciso destruir antes.

Hemos asistido a un hecho histórico sin precedentes en el mundo árabe. Teniendo como detonante la subida de precios, y la inmolación del joven tunecino Mohamed Bouazizi que se quemó a lo bonzo como protesta por la situación de su país, la revolución comenzada en Tunicia se extendió por el mundo árabe como reguero de pólvora, en contra de los gobiernos en muchas ocasiones teocráticos imperantes, como es el caso de Egipto, donde el pueblo reclama que el soberano deje de una vez por todas el poder, abdique del trono, y tome el camino del exilio. ¡Ojalá -es decir, quiera Alá, o sea, Nadie- que no venga otro jeque, califa o faraón a sustituir al amo del alto y bajo Egipto, don del Nilo!

¡Viva la revolución de los jazmines! En algunos países árabes, como es el caso de Tunicia, los varones que están disponibles, es decir, libres de ataduras sentimentales, llevan un ramito de jazmín en la oreja izquierda! ¡Ojalá -es decir, quiera Alá, o sea, Nadie- que todos los árabes pudieran llevar un ramillete de jazmín y su irresistible aroma y la sonrisa a flor de labios, libres al fin de todo tipo de ataduras!

Un político que se considera de izquierdas dice: “No vamos a enfrentarnos a los sindicatos”.  ¿Por qué no si ellos lo único que hacen, en vez de liberarnos de la esclavitud del trabajo, es aferrarnos más a la servidumbre laboral? ¿No han pactado acaso que nos jubilemos dos años más tarde? ¿No nos han condenado, pues, a dos años más de trabajos forzados? ¡Malditos sean los sindicatos mayoritarios, subvencionados por el Estado, que nos han vendido a la lógica implacable de los Mercados!

¡Maldita sea la democracia que, so pretexto de representar nuestra voluntad, ejerce sobre nosotros la más férrea y brutal de todas las dictaduras habidas y por haber, la más difícil de desenmascarar"

Este mensaje incendiario se prenderá fuego a sí mismo una vez leído y se autodestruirá desapareciendo como humo en el ciberespeacio. El fuego purifica incinerando todas nuestras ideas recibidas, auténticos cadáveres.


martes, 5 de noviembre de 2013

Digamos que no



La vida es breve. Sólo se vive una vez. Y casi ni eso porque la inmensa mayoría de la gente no vive ni una sola vez siquiera, muere un buen día sin haber vivido: se limita a existir, y existir es igual que estar muerto.

Por eso es preciso, amigo mío, y urgente aprovechar el momento, este, ahora mismo, para compartir el pan de la compañía en medio de la desolación reinante: tú estás conmigo y yo estoy contigo, aquí y ahora. No desaprovechemos esta ocasión, porque es la única que hay.

No me dejes por nada del mundo en este instante. No hay otro momento: este es el único momento que hay. No hay un antes ni un después. No me dejes solo a solas con mi soledad en este preciso y único momento: me moriría.

Haz conmigo lo que quieras, salvo abandonarme: poséeme, hazme completamente tuyo, sométeme al más mínimo capricho de tu voluntad: subyúgame, ponme bajo tu yugo, avasállame, domíname, esclavízame: sólo así podré ser libre.

Formemos una comuna, te propongo, no una pareja cerrada, sino una comunidad que sea foco conspirativo, donde no sepamos ni cuántos ni quiénes somos, liberándonos de la camisa de fuerza de nuestra propia  identidad personal, de nuestra máscara individual que es nuestro nombre propio y apellidos: tengamos amigos y amores comunes y no propios ni exclusivos.

Proclamemos la insurrección permanente. Fomentemos el sabotaje de los centros de trabajo y de estudio o, más propiamente, de instrucción y reclusión de menores y de aprendizaje e inculcación de la verdad, que es mentira, campos todos de concentración, exterminio y dominación.

¿Nuestras pretensiones? No pretendemos ser nada ni nadie, cosa que nos da una inmensa libertad de acción y nos permite ser cualquier cosa que queramos. No necesitamos que nos reconozca nadie por la calle. Hagámonos invisibles, recluyéndonos en la fosa común del anonimato.

Rebelémonos contra los parlamentos burgueses y la democracia, el régimen más despótico y dictatorial que en el mundo ha sido, el más oprobioso y perfecto porque es el que más recubre la dominación de la que somos víctimas y objeto.

Reunámonos, porque reunirse es una necesidad para nosotros, pero no tomemos ninguna decisión,  no tracemos ningún plan, formando así una asamblea constituyente donde no tenga ningún valor el voto individual, sino la palabra, la razón común y desmandada, sin objetivo ninguno ni fin que conquistar, sin ningún proyecto.

El futuro es la muerte. No hay futuro.


domingo, 3 de noviembre de 2013

Re-flexiones



¿Cuándo surge la dicha? Cuando no la persigo. Cuando menos se la espera y allí donde menos se la espera. Si soy feliz y exclamo: "¡Qué feliz soy!", he conjurado a la desdicha: dejo automáticamente de ser dichoso. Meter la conciencia es meter la pata, es ponerle la zancadilla a la felicidad.



oOo

 La Organización de Naciones Unidas no puede servir para nada bueno. ¿Acaso no vemos que "naciones" y "unidas" son términos contradictorios? Para que haya unidad o unión entre nosotros, sobran las naciones, las nacionalidades y los nacionalismos, y, por supuesto, la organización esa, la ONU que le dicen, que pretende aglutinarlas. 


oOo

Últimas noticias sobre la epidemia de la gripe:  La gripe dura una semana con tratamiento y siete días sin él, por lo que la vacuna antigripal puede ser contraproducente.


oOo

¡Cuarenta años, doblando la edad de la letra del tango, no es nada! En la vida de todo hombre hay un momento en el que uno mira hacia atrás y uno ya no reconoce nada ni a nadie. Ni siquiera a sí mismo. Se ha hecho viejo. Cualquier cosa nos hace volver la cabeza y pone frente a los ojos del recuerdo al extraño aquel que llevó nuestro nombre y ya no somos, nuestro antepasado, si sólo hemos tenido uno y no varios. La memoria nos engaña porque no habla de nosotros, que la evocamos; habla del que ya no existe, de los que fuimos y hemos dejado de ser; del mundo que fue suyo, y que ya no existe, reducido a cenizas que esparce el viento. Y el pronombre de primera persona, «yo», nos engaña cuando conjugamos el verbo “recordar”. No, no hay pasado más que en esta mentira del ahora que lo inventa al narrarlo. No hay nada que recordar. Ni nadie que recuerde.

oOo

Hay una íntima relación entre la pasión  erótica y el instinto tanático de muerte. Es lo que nos enseñan las femmes fatales como  Judith y Salomé,  que acabaron con su pareja masculina, pero también el jeune homme fatal David que, después de derribarlo con una honda, le arrebató su espada y con ella misma le cortó la cabeza, fetiche erótico, al gigantesco Goliath.

oOo

La Luna, inalcanzable y lejana, como siempre, a pesar de que el Hombre, según dicen, pusiera su pie en ella para hollarla y mancillarla, se ha enamorado del joven poeta romántico Endimión, y lo devora vivo. El bello y lánguido efebo duerme y agoniza a la luz del rayo lunático. Tiene un sueño. El sueño de la muerte lo tiene a él. 


oOo

Una paradoja: Resulta que el Gobierno español ha creado un "banco malo". ¿Por qué lo llaman así? Para que creamos -y es mentira, claro, como todas las creencias que albergamos las humanas criaturas- que los demás bancos son buenos.

viernes, 1 de noviembre de 2013

A palo seco (seguiriyas gitanas)


La seguiriya es uno de los muchos palos del flamenco. La seguiriya gitana más pura, la que surge del cante más hondo, se canta a palo seco, o sea, sin acompañamiento musical de guitarra.



Rota la garganta,

quebrado el lamento

a palo seco, profundo quejido

del alma del pueblo.



Por Matalascabras

no quiero pasar,

porque me acuerdo de mi niño muerto,

y  rompo a llorar.



No tengo ya puerta

a donde llamar,

una tenía, la tuya, y ahora

cerrada me está.


Veo a todo el mundo,

no te veo a ti.

Mi corazón, de la jaula del pecho

se quiere salir.



Si te vas, me matas;

llévame contigo

porque no tengo, solito en el mundo,

ay, ni un solo amigo.




Con traje de luces,
torero en el ruedo,
mejor lidiabas, desnudo en la noche,
al toro del miedo.

No sabía dónde
tu cuerpo empezaba,
desnudo y mío, ni tampoco dónde
acababa mi alma.

Clavel de mi aurora,
solecito mío,
benditos sean el día y la hora
que nos conocimos.


A solas me quedo
y rompo a llorar;
brota mi llanto sin ningún consuelo
como un manantial.

A solas me quedo
con mi soledad,
como el chiquillo que era y sigo siendo
muy a mi pesar.