domingo, 2 de febrero de 2014

Tu verdadero nombre


Acabo de descubrir, ay, lo que me temía; y te confieso que no me ha gustado nada el descubrimiento, que tu nombre, el nombre propio con el que te me habías dado a conocer, era un pseudónimo, un nombre falso. ¿Cómo puedo confiar a partir de ahora en ti?  Debía de haberme percatado si no fuera porque eran un nombre y un apellido tan comunes que me parecía que bien podías  llamarte así. ¿Cuál es tu verdadero nombre propio? ¿Vas a decírmelo ahora de verdad?  ¿O vas a darme otro nombre artístico? ¿Tienes algún nombre verdadero? Es más, ya no te pregunto por tu nombre, sino por tu identidad: ¿Tienes una identidad verdadera que yo pueda conocer o toda tu ontología se basa en la falsedad y realidad al mismo tiempo, es decir, en la mentira toda de tu persona, máscara hipócrita?

No hay comentarios:

Publicar un comentario