jueves, 13 de febrero de 2014

De amor y olvido



De amor y olvido convaleciente aquí,
a orillas de este río que anhela el mar
al término de su discurso,
voy paseando en la tarde a solas,

un día azul de octubre y de vértigo,
bajo los chopos de oro impertérritos,
tras ti, mi niño antiguo, como
sátiro yo y pederasta viejo

detrás de los chiquillos, buscándote
desesperado, para recuperar
la sombra de mi propia infancia,
y el resplandor de sus soles de oro.

Pronuncio al aire libre tu nombre a voz
en grito. Nada, nadie responde. No hay
siquiera un ruido. Sólo se oye,
sordo disparo, el silencio y su eco.

Pronuncio en el silencio tu nombre y es
un pájaro que vuela al olvido, allí
donde naufraga todo nombre
propio, en el mar del anonimato.

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