-Contra la usura del sistema
bancario que nos gobierna bajo el nombre de democracia parlamentaria podría
hacerse algo como lo que ha propuesto un exfutbolista francés: retirar nuestro
dinero de los bancos el día 7 de diciembre, o cuanto antes mejor, no vaya a ser
que nos lo hayan robado: no hay peor atracador bancario que el propio banco.
-No por ser maricón se es
mejor que por no serlo, evidentemente, pero tampoco se es peor.
-Está muy de moda entre los
clérigos y clericales denunciar la radicalidad anticlerical y la cristofobia:
no ven la propia radicalidad, visceralidad y fundamentalismo clerical de una fe
ciega como la suya y cristófila que mueve sistemas montañosos que es mejor que
estuvieran quietos.
-Como dijo Epicuro,
deberíamos liberarnos de la cárcel de los negocios, de la economía, y de la
política si aspiramos a vivir con alguna dignidad.
-El gobierno de las Españas
quiere sacar una ley para lograr una muerte digna. Quiere matarnos dignamente.
¿Por qué no se preocupa de dignificarnos la vida? Porque los gobiernos están
para matarnos. Que conste que yo no soy enemigo de la eutanasia, sino acérrimo
defensor.
-El futuro es una entelequia
de la que no deberíamos fiarnos, en la que vale más no confiar, y a la que no
conviene confiarse demasiado. No hay futuro, pues, pero el futuro existe, sin
embargo: el futuro ya está aquí impidiéndonos vivir el presente, impidiéndonos
vivir aquí y ahora.
-Es indignante ver cómo las
personas facultadas por un titulo universitario hacen valer su poder despojando
de su libertad a sus congéneres mientras tanto, dejando en libertad condicional
y relativa, porque no hay nada más relativo y condicional que la libertad, a
las verdaderas amenazas de la llamada salud mental, a los locos menos
inofensivos.
-Psicólogos y psiquiatras
nos diagnostican enfermedades mentales, atribuyéndonos el rol del enfermo
imaginario de Molière, y ellos se arrogan la etiqueta de "sanos" o
"cuerdos" con una presunción que raya en la indecencia y obscenidad.
-Lo peor de psicólogos y
psiquiatras es que te facilitan una salida individual, cuando "tu"
problema no es individual ni tuyo exclusivamente, sino social: la que está
enferma, y mucho, además, y loca perdida, es la sociedad.
-El adviento: esperanza
desesperada.
-Si el adviento es la
“rememoración del nacimiento de Cristo hecho hombre”, estamos recordando el
nacimiento de alguien que, hecho hombre como no cabía menos de esperar en una
sociedad que se apresura a matar al niño que todos llevamos dentro
convirtiéndolo en adulto desde que venimos al mundo a decir que no, fue
condenado además a muerte y crucificado, y su proyecto vital revolucionario
condenado al más estrepitoso de los fracasos. Podemos rememorar todas las veces
que queramos su nacimiento, pero eso no va a hacer que Cristo renazca de sus
cenizas,
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