Hay que analizar, es decir,
desmenuzar, desintegrar esos tópicos pedagógicos solemnes que no significan
nada, jerga con la que se llenan las bocas psicólogos y pedagogos con un
desparpajo propio de ignorantes, que son capaces de hablar y de escribir una
página con una sintaxis perfectamente impecable y no decir nada absolutamente,
charlatanes de feria que le pueden vender un falso crecepelo a un melenudo.
Aseveran por ejemplo que en pleno siglo XXI no se puede enseñar igual que hace
mil años. ¿Por qué no se puede enseñar igual? Hay cosas que hacemos igual hoy
que hace mil años, y no hay otra forma de hacerlas: por ejemplo el amor, por
ejemplo soñar. ¿Por qué no se puede soñar y hacer el amor hoy igual que hace
mil años? ¿Por qué no se va a poder aprender hoy igual que ayer e igual que
siempre?
oOo
Una frase de Gurdjieff: “No
trates de ser todo para tu pareja, debes admitir que busque en otro lo que tú
no puedes darle”. No quieras ser exclusivo ni excluyente.
oOo
El arte de la política es el de la imposición de la ciudadanía, la unción de un yugo del que la gente tiene necesidad como los bueyes. ¿Por qué no nos planteamos la supresión de la política para que todos dejemos de ser bueyes y para que, no dentro de unas generaciones, cuando nosotros ya no estemos aquí para verlo, sino ahora mismo, como por arte de magia, desaparezcan los gobernantes, los policías, los curas, los periodistas, los jueces, los abogados... y todos esos profesionales y especialistas que nos hacen creer, amargándonos la vida y convirtiéndonosla en existencia, que son indispensables para que todo vaya bien según ellos dicen?
oOo
Cristófilos desde la estética:
admiramos al Cristo desnudo, clavado en la cruz, sufriente y doliente, que se
regodea de un modo masoquista en su sufrimiento de chivo expiatorio.
Cristófobos desde la ética:
aborrecemos al Cristo que se ofrece como víctima de sacrificio, que se
autoinmola para salvarnos a nosotros, que no queremos que nos salve nadie.
Aborrecemos las imágenes del Sagrado Corazón de Jesús que se ofrece a la vorágine
caníbal en el rito sagrado de la comunión: este es mi cuerpo y esta es mi
sangre que será derramada por todos vosotros: comedme y bebedme.
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