martes, 17 de diciembre de 2013

Desengaños varios


Hay que analizar, es decir, desmenuzar, desintegrar esos tópicos pedagógicos solemnes que no significan nada, jerga con la que se llenan las bocas psicólogos y pedagogos con un desparpajo propio de ignorantes, que son capaces de hablar y de escribir una página con una sintaxis perfectamente impecable y no decir nada absolutamente, charlatanes de feria que le pueden vender un falso crecepelo a un melenudo. Aseveran por ejemplo que en pleno siglo XXI no se puede enseñar igual que hace mil años. ¿Por qué no se puede enseñar igual? Hay cosas que hacemos igual hoy que hace mil años, y no hay otra forma de hacerlas: por ejemplo el amor, por ejemplo soñar. ¿Por qué no se puede soñar y hacer el amor hoy igual que hace mil años? ¿Por qué no se va a poder aprender hoy igual que ayer e igual que siempre?

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Una frase de Gurdjieff: “No trates de ser todo para tu pareja, debes admitir que busque en otro lo que tú no puedes darle”. No quieras ser exclusivo ni excluyente.

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El arte de la política es el de la imposición de la ciudadanía, la unción de un yugo del que la gente tiene necesidad como los bueyes. ¿Por qué no nos planteamos la supresión de la política para que todos deje­mos de ser bueyes y para que, no de­ntro de unas generaciones, cuando nosotros ya no estemos aquí para verlo, sino ahora mismo, como por arte de magia, desaparezcan los gober­nantes, los policías, los curas, los periodis­tas, los jueces, los abogados... y todos esos profesionales y especialistas que nos hacen creer, amar­gándonos la vida y convirtiéndonosla en existencia, que son indispensables para que todo vaya bien según ellos dicen?

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Cristófilos desde la estética: admiramos al Cristo desnudo, clavado en la cruz, sufriente y doliente, que se regodea de un modo masoquista en su sufrimiento de chivo expiatorio.

Cristófobos desde la ética: aborrecemos al Cristo que se ofrece como víctima de sacrificio, que se autoinmola para salvarnos a nosotros, que no queremos que nos salve nadie. Aborrecemos las imágenes del Sagrado Corazón de Jesús que se ofrece a la vorágine caníbal en el rito sagrado de la comunión: este es mi cuerpo y esta es mi sangre que será derramada por todos vosotros: comedme y bebedme.

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