Sócrates. - A pesar de los testimonios sobre la continencia de
Sócrates que nos han transmitido, la figura del sabio que sólo sabía que no
sabía nada no parece mal avenida con el uso común en la Atenas de su tiempo del
cortejo de los mancebos por parte de los hombres maduros, de los que se
enamoraban al contemplarlos desnudos en los gimnasios donde se exhibían
pavoneándose y practicando sus entrenamientos, a los que iniciaban en la
sensualidad. Parece que se trataba en él
sobre todo de un enamoramiento de la juventud misma: esto es, del muchacho en
su trance de integración, y por lo tanto de rebelión contra el futuro que se le
imponía. Así, se le oye decir en el Cármides de Platón: “A mí, más o menos, los
que están en la flor de la edad –los efebos, los que están en la Hebe o divino
tesoro de la juventud- se me antojan hermosos todos”.
Pedofobia.- No sé si debería patentar la palabra. No estoy seguro
de haberla inventado yo. Es posible que ya la haya usado alguien antes. Está
construida a imagen y semejanza de "pedofilia", que, como se sabe,
significa atracción erótica y también amor o amistad hacia los menores de edad,
tiernas criaturas; si cambiamos el sufijo -filia por -fobia, también de origen
griego tenemos una de las características de nuestra sociedad, que resulta pedófoba,
es decir, que tiene una mezcla de miedo y algo de aversión también por todo lo que signifique infancia o minoría
de edad..
Paz y progreso.- "LLevais
paz y progreso a partes del mundo que necesitan estabilidad." Ha dicho en videoconferencia
el hideputa del presidente del gobierno español a las tropas destacadas en el
extranjero para felicitarles las pascuas y agradecerles su “lealtad y
compromiso.” No se puede decir que
nuestros mercenarios lleven “paz” cuando lo que llevan es el progreso de la
guerra, a no ser que seamos tan hipócritas como el presidente del gobierno
español y llamemos con toda la desfachatez e irresponsabilidad del mundo “paz”
a la guerra.
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