La seguiriya es uno de los muchos
palos del flamenco. La seguiriya gitana más pura, la que surge del cante más
hondo, se canta a palo seco, o sea, sin acompañamiento musical de guitarra.
Rota la garganta,
quebrado el lamento
a palo seco, profundo
quejido
del alma del pueblo.
Por
Matalascabras
no quiero pasar,
porque me acuerdo de
mi niño muerto,
y rompo a
llorar.
No tengo ya puerta
a donde llamar,
una tenía, la tuya, y
ahora
cerrada me está.
Veo a todo el mundo,
no te veo a ti.
Mi corazón, de la
jaula del pecho
se quiere salir.
Si te vas, me matas;
llévame contigo
porque no tengo,
solito en el mundo,
ay, ni un solo amigo.
Con traje de luces,
torero en el ruedo,
mejor lidiabas, desnudo en la noche,
al toro del miedo.
No sabía dónde
tu cuerpo empezaba,
desnudo y mío, ni tampoco dónde
acababa mi alma.
Clavel de mi aurora,
solecito mío,
benditos sean el día y la hora
que nos conocimos.
A solas me quedo
con mi soledad,
como el chiquillo que era y sigo siendo
Clavel de mi aurora,
solecito mío,
benditos sean el día y la hora
que nos conocimos.
A solas me quedo
y rompo a llorar;
brota mi llanto sin ningún consuelo
como un manantial.
y rompo a llorar;
brota mi llanto sin ningún consuelo
como un manantial.
A solas me quedo
con mi soledad,
como el chiquillo que era y sigo siendo
muy a mi pesar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario