domingo, 17 de noviembre de 2013

En la prisión de Rajai Shahr

En la prisión de Rajai Shahr, en las cercanías
de Teherán, cualquier recluso débil, joven
y no muy mal parecido, puede ser forzado
a pasar cada noche en una celda y ser violado
por uno o varios energúmenos, si carece
de dinero suficiente para así evitar
su propia inmolación. Un preso joven fue
sodomizado siete veces en una noche
y fue la reina del burdel de la prisión:
la puta fue que se rifaron y jodieron.
Cuando elevó su queja a las autoridades
penitenciarias, fue metido en una celda
de castigo y aislamiento, como si fuera él
el culpable y no la víctima de la violación.
Así florece, en una sórdida prisión
de Teherán, la capital de la antigua Persia,
el liwat, la hermosa flor maldita del Corán,
el amor prohibido y clandestino entre varones.

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