Con motivo de su muerte, ha sido canonizado y casi subido a los altares
por la diestra, que lo considera su santo patrón, y por la siniestra,
que no ha dejado de halagarlo, lo que podría parecer extraño, tratándose
de un hombre de la más rancia derecha dictatorial, pero no lo es. Cosas
de la hispánica política.
Es curioso cómo casi nadie se atreve a hablar mal de los muertos, no sea que su maldición recaiga sobre nosotros. Pero no se trata de hablar mal ni de hablar bien, sino de decir la verdad. Ese hombre ha sido un chaquetero y un sinvergüenza, no alguien del viejo régimen que ha sabido adaptarse a la democracia, como han dicho halgadorametne de él.
Es curioso cómo casi nadie se atreve a hablar mal de los muertos, no sea que su maldición recaiga sobre nosotros. Pero no se trata de hablar mal ni de hablar bien, sino de decir la verdad. Ese hombre ha sido un chaquetero y un sinvergüenza, no alguien del viejo régimen que ha sabido adaptarse a la democracia, como han dicho halgadorametne de él.
Ese
hombre, don Manuel Fraga Iribarne, era un hombre sin principios, lo
mismo juraba fidelidad a la dictadura de Franco y era uno de sus
prohombres como se declaraba demócrata y monárquico convencido de toda
la vida. En realidad nos ha demostrado algo: que el dictador,
efectivamente, lo dejó todo atado y bien atado para que la dictadura
perdurara bajo el nombre actual de monarquía democrática parlamentaria.
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