Cuando era niño, me encerraba en el retrete
o, si no, en mi cuarto, a solas. Nadie me veía.
o, si no, en mi cuarto, a solas. Nadie me veía.
Y me desnudaba ante el espejo, y me ponía
un traje de gitana verde, aquel vestido
de volantes y lunares blancos, y el mantón
de volantes y lunares blancos, y el mantón
de Manila, o el insinuante velo solamente
de seda que trasparentaba mi desnudez,
velo nupcial de novia, blanco inmaculado,
inolvidables prendas que me travestían.
Y bailaba cual odalisca turca en el serrallo,
concubina del harén del gran sultán, y así
concubina del harén del gran sultán, y así
soñaba que me exhibía ante mis amigos,
cuya respuesta inesperada provocaba
que me llamaran mariquita y que, excitados,
quisieran poseer mi cuerpo,sin embargo,
entrando en mí, penetrándome, violándome.
No hay comentarios:
Publicar un comentario