sábado, 19 de octubre de 2013

Entrar en ti

Me gustaría tanto ser invisible, entrar, 
 inadvertido, por la noche, ahora mismo, 
 con la audacia propia de un ladrón o delincuente,
igual que un sátiro itifálico y pederasta
en tu lecho, en ti, en tus sueños, en tu cuerpo y tu alma. 


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